Dios y las alabanzas de la gente


Por Miguel SOLANO

Veo gente, en su mayoría seres que no tienen cómo alimentarse en paz, rindiendole culto a Dios y alabandole para que Dios se sienta bien. Y yo me pregunto, ¿ignoran que Dios es omnisciente, todo lo sabe, omnipotente, todo lo puede, omnisiente, todo lo siente…?

Si saben eso, y dicen que lo saben, deben entender el que no hay forma de cómo un indefenso mortal pueda ayudar a Dios, un Ser todopoderoso que todo lo tiene.

Dice el Corán, la Biblia de los musulmanes, que Alá creo el desierto del Sahara — un territorio tan grande como Estados Unidos —, para poder caminar en silencio, para evitar esos aullidos humanos.

Dicen los textos sumarios, que los dioses ejecutaron El Diluvio, porque los aullidos y alabanzas de los seres humanos no los dejaban dormir.

A Yahvé de los ejércitos , aunque era aficionado al rito sanguíneo y el bullicio, lo enloqueció los escándalos de Sodoma y Gomorra. Perdió la paciencia y con dos bombas atómicas barrio las ciudades, con tanta furia que le prohibió a Lot y su familia mirar hacia atrás.

Si usted va y mira nuestra «Duarte con París», no le queda de otra que no sea sentir la impotencia de los dioses y pensar que la única solución allí es el fuego.

Pero ni la bomba atómica que Alá estalló en el Sáhara para barrer con todo lo que tuviese vida, ni el Diluvio que lo ahogó todo, ni las atómicas sobre Sodoma y Gomorra nos han enseñando lo suficiente . Los humanos siguemos con nuestros aullidos, llenando de innecesarias alabanzas los oídos de Dios, de los dioses, para que bajen y nos destruyan. Y entonces poder decir: ¡Se cumplieron las profecías!

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