Por AGRYS GIL

En el mundo de la administración publica se entiende como institucionalidad el respeto que el funcionario publico debe mostrar por la constitución, las leyes y los protocolos de conducta. Y se avanza a la institucionalidad democrática cuando los funcionarios, no solo respetan la constitución, las leyes y se rigen por los protocolos, sino que ya han interiorizados la validez de ese proceso y frente a cualquier intento de violación su intuición le llama la atención, le advierte la peligrosidad y lo despoja del “yo no sabía”.
La democracia americana, podemos decir, goza de ese privilegio. Y una muestra muy reciente la han dado los jueces que en mas de 55 ocasiones han emitidos sentencias en contra de los abogados que Donald Trump contrato para que desprestigiaran la victoria electoral obtenida por Joe Biden y Kamala Harris.
Las instituciones hablaron y dejaron bien en claro la pulcritud del proceso, pero el presidente Donal Trump entiende que toda derrota es una oportunidad para obtener dinero, sobre todo si se ha construido una base cuyo alimento emocional son las mentiras. Y ya debe estar cerca de haber recolectado 300 millones de dólares, dinero que, en el 70 por ciento de los casos, podrá usar a su antojo, incluso para pagar los mas de 400 millones de dólares que le debe a la banca.
El truco Donal Trump no lo conoce desde ahora, no lo desarrollo como presidente, es un viejo quehacer. Lo que le había dado fama a su vida, no son sus buenos negocios, sino sus secuelas de bancarrotas, en la que todos, excepto Trump, salen perdiendo. Tanto así que, de acuerdo con el NYT, se dio el apetitoso lujo de pagar 750 dólares de impuestos federal, promilagro posible porque su acumulación de perdidas le permite ese privilegio que se dan los llamados super ricos.
Aunque los republicanos no logran verlo, Trump ha usado la mentira para despojarlo de todos sus poderes, quedando solo él. A los republicanos solo les quedan los dos senadores de Georgia que le permiten tener el control del senado. Todas las proyecciones indican que los demócratas ganaran esa plaza. ¿Por qué? Porque Trump ha usado sus artillerías de mentiras para desacreditar el proceso, para desalientar al votante republicano. Y todo con el solo objetivo de que los republicanos queden sin nada y el con el control absoluto de la base.
Pero Trump ha olvidado que la sociedad americana es una democracia institucionalizada. Ya el FBI le entrego una citación, por posible fraude, al procurador general de Texas, Ken Paxton, quien llevo ante la Suprema Corte la demanda para que las elecciones fueran desconocidas y recibió una única respuesta: “Texas no tiene derecho”. Cuentan que Ken fue para la Casa Blanca en busca de perdón presidencial.
Trump será llevado a la justicia y los republicanos entenderán que es una buena oportunidad para librarse de él. Están haciendo todo lo posible para conseguir el perdón presidencial para Trump, y a nivel federal, es posible que lo logren, pero a nivel estatal no tienen ese derecho. New York tiene como procuradora fiscal a una de las mujeres mejor preparada en el mundo jurídico: Letitia James. Y JAMES has dicho: “¡Sin miedo y sin favor!

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