POR RAFAEL SANTOS
A mi gran amigo Ubardo Liriano, con afecto
Me hubiese gustado conocerla. Ella es un personaje de ficción del cual solo el cibernauta Ubaldo Liriano puede dar fe y testimonios, pues, es a través de su prodigiosa inspiración que esta sabia mujer cobra vida.


Ya me imagino a Ubardo siendo un niño, o un adolescente, o tal vez ya un joven con serias aspiraciones de futuro, sentado con sus amarillentos ojos casi tirando a negro, mirando a veces con respeto o temor o no a la consanguínea, mientras colaba el rico y campesino café de la mañana, hablarle con palabras sabias y reflexivas sobre diversos temas que la vida misma se encargaría de proporcionarle, pero muchos años más tarde con experiencia vivida y siendo él o no protagonista de la película que ya la Vieja le contaría en su lejano pasado.

Cada cierto tiempo, Ubardo nos sorprende con una de esas reflexiones, muy propia de la nonagenaria mujer, la cual de manera breve pero profunda, nos hace detener la mirada o nuestro accionar para luego de la lectura del mensaje de Liriano, uno izar la mirada y a lo lejos hundir sus pensamientos para analizar lo dicho por “La Vieja del Callejón de Los Liriano”, lugar que para los que no son de estos lares, marca los puntos fronterizos de Jayabo, La Lila y Las Flores de Salcedo.
Desde hace varios años, vengo dándole seguimiento a todas y cada una de las enseñanzas que a manera de cortas reflexiones y análisis, son traídas por el moño hasta las redes sociales; en donde su creador, a lo mejor hijo o nieto de la “Vieja”, nos hace volver al pasado para con aquella sabiduría innata que solo poseen ese tipo de personas, también hacer tibias comparaciones con nuestros reales padres, abuelos, bisabuelos hasta con los que han tenido la suerte de conocer y tratar aunque por muy poco tiempo a sus tatarabuelos.

“La Vieja del Callejón” es un personaje sabio, y en ella hay todo un océano de enseñanzas que quiérase o no, quienes analizamos los diferentes fenómenos, ya sean político, social o económico, tenemos que beber de esos consejos o reflexiones que me imagino yo, esta abuela le daba cuando este por diferentes causas decía cometer un error; error este muy propio de su mocedad pero que de inmediato (y esto no me lo contó Ubardo, el cual y para este artículo fue llamado por mí para conocer un poco más a la sabichosa mujer), pues a lo mejor le reprimía con una vara para hacerle saber al mismo quien tenía el poder, o cuando esta estaba de mejor humor, darle uno de esos sabios consejos que hoy, repito, este sabio amigo nos los da a conocer para de alguna manera escuchar a la Vieja del Callejón, también a nosotros reprimirnos o hacernos volver de nuestros errores.

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