Por Miguel Solano

La tesis esencial de mi discurso fue demostrar que la mujer se había ocultado en la narrativa para adueñarse del control de los protagonistas y de esa forma explicar la historia de los hechos tales y como ocurrieron a partir de acontecimientos que fueron generados por el amor, un hijo predilecto de la poesía, la música y la libertad del pueblo quisqueyano. Tres mujeres, que en el transcurrir del tiempo resultaron ser las mismas, actuaron en tres obras tomadas como ejemplos de lo que el autor quería demostrar.
En “El Sueño era Cipango”, de Bruno Rosario Candelier, una diosa indígena llamada Toeya fue la diseñadora del “Misterio de la Fe Creadora”, que así llamo esta aparición misteriosa de la mujer en el mundo creativo. En “TIEMPO para HEROES”, de Manuel Salvador Gautier, la hacedora del milagro lo fue Zaida Guerrero y en “Las Lágrimas de mi Papá”, la mujer que se apoderó del destino del protagonista lo fue Josefina Rodríguez de Solano. Aquí nos interesa ocuparnos, única y exclusivamente, de las mujeres en la narrativa de Manuel Salvador Gautier.
Pues bien, “Tiempo para Héroes” son cuatro novelas. La primera, “El Atrevimiento”, tiene 242 páginas, en esa parte, Zaida Guerrero no aparece. En la segunda, “Pormenores del Exilio”, con 240 páginas, nuestra protagonista oculta inicia su vida en la página 13. La Tercera, con 217 páginas, lleva como título “La Convergencia” y la cuarta, con 130 páginas, tiene por nombre y apellido “Monte Adentro”.
El propio Don Manuel Salvador Gautier confiesa, en una conferencia titulada “El arte y la técnica en la novela”, dada en la Biblioteca República Dominicana, el 26 de julio de 2007, que “Tiempo para Héroes se inicia en Santo Domingo, en el momento en que su protagonista principal, Guarionex Pérez, pelea con un compañero de escuela en enero de 1958 y termina cuando éste muere en julio de 1959. El pleito hace que Guarionex sea enviado a Santiago, donde conoce al otro protagonista, Publio José Santamaría; allá, sin proponérselo saca a su tío Tutín Tejera de un atolladero; el tío, un rico empresario, agradecido, paga su viaje a Nueva York…y así sigue. Lo curioso es que, cuando la comencé, no sabía que todo esto iba a suceder. No había establecido una trama a seguir. Fui creando los episodios, las situaciones y las intrigas según escribía la novela”.
Don Manuel Salvador Gautier, nuestro laureado novelista y Coordinador del Grupo Mester, fue poseído por una maravillosa mujer que se hizo con todo el coraje, la belleza, la inteligencia y la astucia que debía tener una luchadora contra la maquinaria criminal de la tiranía Trujillo-Balaguerista. Y esa mujer reaparece, en su mismo rol de protagonista oculta, en las demás obras.
Liliana Nadal, en “Un árbol para esconder mariposas” aparece en la imaginación de Tian, el protagonista, con un extraordinario poder, podríamos decir que con el mayor poder que una mujer puede tener sobre las ilusiones de un hombre, pues aparece como su fuente inspiradora para su masturbación: ¡Qué sacro santo poder!
Liliana tiene que luchar contra esa mezcla de estupor y desaliento que significan el tener una relación no aceptada ni por la familia ni por la sociedad. Y esa relación la concluye sembrando un árbol para comenzar a comprender, hecho que aparece como una profecía en el nacer y surgimiento de Barack Obama como líder mundial y presidente de Los Estados Unidos de Norteamericano.
Doña Esclarí Pallares y Huguet es la protagonista oculta en “Dimensionando a Dios”, quien aparece en un monólogo que Don Felipe Aguedó, tutor de Juan Pablo Duarte, el protagonista, sostiene sobre ella, pues le ha sido ofrecida como posible esposa. Esclarí tiene como misión el asegurarse de que la empresa de su padre sea administrada por una persona con la capacidad suficiente para generar las ganancias que se necesitan para conseguir la libertad de su pueblo y como le fue ofrecida en matrimonio al señor Felipe Aguedó, negocia con éste el acuerdo, demostrando en el proceso, aunque realizado en la década del 1820, una capacidad de negociación propia de la literatura de crecimiento individual que inició su Boom por los años 1980. Lo maravilloso de esa capacidad de negociación demostrada por Esclarí es que, aunque se adelanta 160 años, no ofende al lector, pues envuelve su requerimiento en una obra de amor y por amor: La lucha por la libertad. Tan pronto Esclarí aparece en la novela la obra toma su real dimensión: Juan Pablo Duarte encuentra su camino hacia la liberación de su conciencia y de su patria, de esa Quisqueya que había abandonado. Así su regreso por la libertad de su amado pueblo se hace lúcido y esplendoroso.
Estas mujeres han penetrado hasta el dormitorio creativo de Manuel Salvador Gautier y han purificado el oxígeno de sus dramas. Ninguna de ellas ha tenido excusas a la hora de defender la poesía, a la hora de defender la música, la libertad, el amor y la Patria.
Se entregan con pasión, con placer, con voluntad a la causa abrazada. No hay dudas en ellas, no vacilan, no son personajes enfermizos, criaturas sin desenfrenos, sino que son mujeres con un claro discernimiento acerca del bien y el mal, dones que quizás MSG no les concedió, pero que supo desarrollarles, como ese de que aceptan la fácil moral de su siglo, pero exigiendo siempre purificarla hacia un estado de libertad superior.
No le tienen horror a la soledad. A las mujeres de MSG amarlas no es un error, compadecerlas no está aceptado porque ellas no sufren de ceguera del corazón, de sordera del alma o de mudes de la conciencia, porque ellas, cuando se trata del Amor y de la Fe, aprendieron a hablar lenguas puras.
¿Cómo llegó, en el sicológico mundo de sus personajes, MSG, a concebir mujeres de esta estirpe, quisqueyanas de esta clase? O, ¿cómo mujeres de esta estirpe, quisqueyana de esta clase, lograron penetrar en las necesidades espirituales de MSG?
Para mí, resulta una bellísima especulación imaginarme a MSG, con 11 años, oculto en un oscuro rincón de su casa materna leyendo a “La dama de las camelias”, de Alejandro Dumas. Allí, como Armando Duval, lloró hasta el delirio los padecimientos de Margarita Gautier, vivió su amor y lo sufrió. Y en su subconsciente debió haberse formado la idea de no hacer, jamás, a ningún ser humano llorar como él lloró, sufrir como él sufrió, amar sí, pero amar causas que el amor impulse, no causas que el amor destruya. Y Margarita Gautier sufrió tanto, que aun en sus momentos fuertes, sus argumentos eran una muestra dolorosa de su debilidad. Especulo que fue así, por oposición, como concibió la idea de que sus mujeres fuesen personajes que:
1-Tengan causas sociales a las que asocien su amor, a la que unan su evolución espiritual.
2- Que sean mujeres con capacidad para imponer sus criterios y lograr el triunfo de la poesía, la música y la libertad como fuerzas asociadas al amor, al sentimiento que nos redime.
3- Que sean mujeres con capacidad para obligar al hombre que les ha profesado su amor, a asumir las causas que ellas defienden.
4- Son mujeres con una preparación profesional admirable, sin importar el tiempo histórico.
5- Si sumamos las características que identifican a las mujeres de MSG, podemos resumirlas en una: son la antítesis de Margarita Gautier.
6- Solo hay una condición de Margarita Gautier de la cual MSG no pudo librarse, -¡y es bueno que así sea!-, esa característica es la belleza, el extraordinario encanto de la cortesana francesa.
7- Las mujeres de MSG, como Penélope, no son tejedoras de décadas, sino batalladoras de días, en cierta forma, compactas, seguras de sí mismas, sólidas como columnas del palacio social en construcción.

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