Por: Narciso Isa Conde
narsoisa@gmail.com

La Brrickgorda, la mayor minera de oro en el planeta, pretende engordar más a costa de la vida en esta isla. Adquirió las acciones de Everton mediante una operación bursátil en el exterior, se apropió así de la concesión de exploración de los yacimientos de oro y plata ubicados en las alturas de la Sierra de los Siete Picos, y pretende expandir a Yamasá la explotación que actualmente realiza en Cotuí.

Esa expansión incluye otra presa de cola en Guances, que se agregaría a la ya abandonada en el Yagal, para sumar dos peligrosos depósitos de desechos tóxicos (puro veneno), con grandes posibilidades de provocar una catástrofe ecológica; además de lo que implica explotar minerales metálicos no solubles, tratados con cianuro, en la cercanía del nacimiento de los ríos Ozama, Isabela y otros que suplen de agua la vida animal y vegetal desde Villa Altagracia (Loma Novillero) hasta los Haitises, pasando por Yamasá, Gran Santo Domingo, la prodigiosa Sabana de Guabatico y sus 234 comunidades; comprometiendo salud y vida de seres humanos, flora y fauna de un territorio donde habita el 40% de la población del país.

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