Pensamiento Político 4


POR RAFAEL SANTOS
En el ejercicio de la política como ciencia, la palabra LEALTAD tiene un peso moral de trascendental importancia, la cual es imposible medir si no es a través de una buena y efectiva práctica ética de los ciudadanos que la ejercen o que dicen llamarse políticos propiamente dicho.
Sin embargo, cuando la LEALTAD hace contubernio con la palabra DINERO, la misma deja de ser una buena práctica moral para pasar a convertirse en POLITIQUERIA, la cual es inmoralmente practicada por aquellos cuya conciencia se obnubila al menor asomo de la traición.
En estos tiempos, sobre todo en nuestros países tercermundistas, en donde es muy escasa la formación en términos políticos, la palabra LEALTAD ligada a la POLITICA es un elemento al que de manera, si se pudiera decir hasta científica, se debe de estudiar.
Esta (refiriéndonos a la deslealtad) casi viene acompañada de la falta de ciertos rasgos de ignorancia ética, la cual, hasta ponen en entredicho muchas veces la estabilidad de aquellas organizaciones que se precian de llamarse partidos políticos, los cuales y tal y como decíamos en un artículo anterior, muchas veces y debido a su pobre accionar éticos, son en vez del propósito para el cual se dan a conocer, estos más bien, repetimos, deben de distinguirse como corporaciones al servicio de ciertos intereses de aquellos que también dicen llamarse líderes.

Quien no es leal, no importa en el espacio o el tiempo en el que este se desarrolla, termina siempre hasta con sus más nobles deseos echado en el zafacón de una parte de nuestro raciocinio y que se llama conciencia.
En política esta es una de las claves para en determinadas ocasiones izar la buena bandera de lo que debe ser la correcta formación que en términos éticos y morales se hacen más que necesarios, imprescindibles para el buen funcionamiento de nuestras sociedades.
Quienes trabajamos el tema de la política pero desde la óptica científica – educativa, no nos cansamos de clamar a viva voz otro tipo de accionar frente al triste estado en el que muchos y creyéndose políticos se están desenvolviendo, esto claro está, cuando nos referimos a los partidos, los cuales y debido a la soterrada manera en la que se encuentran esas raíces en donde a primera luces casi tienden a tomar cuerpo aquellas fantasmales presencia negativas, cuyas primera línea es ocupada y en uno de los lugares más privilegiado por el azaroso método del clientelismo, figura esta muy conocida cuando de deslealtad, traición, transfuguismo y divisiones se trata al interior de los diversos partidos del sistema.
Otro de los elementos a tomar en cuenta para que hasta los partidos u organizaciones partidarias lleguen los rasgos de la deslealtad, es como precisábamos en el libro publicado de nuestra autoría: Nociones de Políticas Contemporáneas, y es el “alto grado de indelicadeza, las bajas actuaciones de algunos de los que se creen tener las (sus) verdades agarradas por…. más la poca profesionalidad de otros para desenvolverse en medio de las confrontaciones de las ideas con la altura que demandan estos nuevos tiempos, entre otras necedades, son de los elementos que obligan a cualquier mortal que busque el lado bueno de las cosas, a refugiarse dentro de sí mismo y solo hacer contubernio con las nubes, pues a lo mejor sean estas las mejores compañías para no sufrir los embates de tantas películas fantasiosas como las que se presentan con múltiples caretas en esta triste sociedad” de nuestros países tercermundistas.

Imagen tomada de: https://www.google.com/search?q=LA+LEALTAD+EN+LA+POLITICA&rlz=1C1CHBF_esDO849DO849&sxsrf=ALeKk00ixFFCUPCnNbvLCGkm74N1Co1PMQ:1616497878512&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=2ahUKEwjlotDuo8bvAhXaHM0KHaPJD-UQ_AUoAXoECAEQAw&biw=1366&bih=657#imgrc=FDQHv1gbK49hHM

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