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Por Rafael Santos
Periodista y Politólogo
La embarazosa situación en la que durante las últimas horas se ha venido desenvolviendo la geopolítica de esta parte del mundo, es altamente preocupante.
Los recientes sucesos que tienen que ver con el Caso Maduro – Venezuela mantienen en jaque a un importante grueso de la intelectualidad latinoamericana, la cual, y muy a pesar de que los actuales acontecimientos se han venido provonando desde hace un buen tiempo, sin embargo, las imágenes que nos han tocado ver, han sido algo más que dantescas.
Estados Unidos y el Presidente Donald Trump no están jugando con relación al tema del control que busca esta gran nación en esta parte del planeta, en donde con sus garras muy bien afiladas ha enviado un duro y claro mensaje a gobiernos cuyas ideologías se encuentren un tanto divorciadas de los parámetros de la Casa Blanca.
Como estudioso de la geopolítica me atrevería a decir en esta presente reflexión, que tanto China como los Estados Unidos y en menor cuantía Rusia, al parecer se han repartido el pastel global.
Ahora bien, permitanme subrayar que con relación al tema Maduro-Venezuela, es muy poco lo que tanto China como Rusia harán, a no ser algunas que otras notas diplomáticas para hacerse sentir en contra de la medida tomada por los gringos de apresar a Maduro y de paso minimizar o acabar con el sistema ideológico imperante que en su momento iniciara el fenecido coronel Hugo Chavez Fría.
Gobiernos como Nicaragua, Colombia y Cuba, entre otros (tal vez no tanto) deben en estos momentos estar «chivos», al ver como se han estado desarrollando las acontecimientos, en donde, repito, Estados Unidos ha decidido imponer sus reglas y de paso acabar hasta donde le sea posible con otros tipos de ideologías contrarias a la que promuevan la democracia pura y simple.
Ante tales hechos, debemos estar atentos con las próximas jugadas que dentro del ajedrez geopolítico latinoamericano harán los Estados Unidos, en donde para nadie es un secreto que su Presidente Trump tiene una complicada agenda, la cual pudiera tener en la mira a quienes se han atrevido a desafiar su singular poderío, el cual, repetimos por segunda vez, no está jugando para imponer sus reglas y de paso, decirle al reto del mundo, que en esta parte del globo que a esas reglas hay que respetarlas.

