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Lo que más llama poderosamente la atención y decepciona, es ver que algunos de los principales líderes y dirigentes políticos promotores de estas ideas antidemocráticas, son los mismos que durante los gobiernos del PLD, hicieron uso y abuso de la libertad de expresión y difusión del pensamiento, consagrada en la Constitución y en las leyes dominicanas. Esos doble moral, para justificar su desacierto anti democrático en contra de los periodistas que responsablemente hacen denuncias jugando su rol, tipifican y califican de chantajistas y extorsionadores, siendo ellos los maestros en esa materia…
Esos detractores y persecutores de la prensa no solo la usaron, también la prostituyeron. Se extralimitaron en prácticas de chantaje y extorsión contra funcionarios, líderes políticos y empresarios, estableciendo un verdadero modus operandi delictivo. Hoy, esos mismos personajes pretenden dar lecciones de moral, quieren practicar la ética en calzoncillos y erigirse en jueces de quién puede hablar y quién no en los medios de comunicación.
La libertad de expresión no es una concesión del poder, es un derecho fundamental y constitucional. Cuando un gobierno que se dice ser democrático comienza a coquetear con la censura, queriendo restringir los medios de comunicación, empieza a parecerse peligrosamente a aquello que juró combatir, respetar y representar.
El cambio no se defiende con mordazas y poniendo cortapisas, se defiende con transparencia, coherencia y respeto a las libertades públicas. Todo lo demás es retroceso, traición al discurso y un grave error histórico que el país no está dispuesto a repetir. Hoy más que nunca, sin libertad de expresión no hay democracia, y sin democracia no hay cambio.
Nota:»La Prensa Tras La Verdad.Se reserva el derecho de publicar trabajos de Opinión u otras categorías,con errores de sintaxis/redacción. Como también no somos responsables de los conceptos emitidos por su autor»

