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Por: Ángel Ruiz-Bazán
Este 26 de enero conmemoramos el 213 aniversario del natalicio de Juan Pablo Duarte, Padre de la Patria y forjador del ideal de una República Dominicana libre, soberana e independiente. Duarte no fue solo el creador de un proyecto político, sino el arquitecto moral de una nación que nació inspirada en los más altos principios de dignidad humana, justicia y amor a la libertad.
Su vida estuvo marcada por el sacrificio, la entrega desinteresada y una fe inquebrantable en la capacidad de su pueblo para gobernarse a sí mismo. Fundador de La Trinitaria, organizó y alentó a una juventud comprometida que convirtió el anhelo de libertad en acción patriótica. Duarte luchó sin descanso contra toda forma de opresión, convencido de que la patria debía ser “libre de toda dominación extranjera”, y asumió el exilio y la pobreza antes que traicionar sus ideales.
Más allá del héroe histórico, Duarte nos legó un ejemplo ético que sigue siendo guía en el presente: honestidad, coherencia, respeto a la dignidad humana y amor profundo por la patria. En tiempos donde la sociedad enfrenta nuevos desafíos, su pensamiento nos convoca a actuar con integridad, a defender la libertad, a rechazar la injusticia y a anteponer siempre el bien común a los intereses personales.
Recordar a Juan Pablo Duarte en su 213 aniversario no es solo rendir homenaje, sino renovar el compromiso de emular sus principios y valores, trabajando cada día por una nación más justa, solidaria y verdaderamente libre.

