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Cuando la oposición falla, la democracia se debilita
Por Tony Salomón .
En toda democracia funcional, los partidos políticos están llamados a cumplir dos roles esenciales: gobernar con responsabilidad y ejercer una oposición firme, crítica y constructiva. Este equilibrio no es un lujo institucional, sino una necesidad para garantizar transparencia, control y rumbo en la gestión pública.
Sin embargo, cuando la oposición se somete – por conveniencia, cálculo o debilidad – a la voluntad del partido de gobierno, el sistema pierde uno de sus pilares fundamentales. El resultado es predecible: los ciudadanos quedan desamparados, sin quien fiscalice con rigor ni quien representante una alternativa creíble.
En ese contexto, se abre espacio a la improvisación. Las políticas públicas comienzan a responder más a la coyuntura que a la planificación, los errores se repiten sin consecuencias y la calidad del debate público se deteriora progresivamente. La política deja de ser un instrumento de solución para convertirse en un instrumento de justificaciones.
A esto se suma una práctica recurrente: un gobierno que explica sus desaciertos mirando constantemente hacia el pasado, mientras la oposición, lejos de articular propuesta sólidas, se limita a reaccionar sin dirección estratégica. Entre acusaciones y evasivas, los problemas reales de la ciudadanía quedan relegados.
La consecuencia más peligrosa de este circulo vicioso es el desencanto. Cuando los ciudadanos perciben que ni el oficialismo ni la oposición representa, la confianza en los partidos políticos se erosiona. Y sin confianza, la democracia pierde legitimidad.
La pregunta, entonces, no es retórica si no urgente: ¿quien defiende al ciudadano cuando fallan tanto el poder como su contrapeso?
La respuesta no reside en figuras providenciales, sino en el fortalecimiento de las instituciones, en la recuperación del rol auténtico de la oposición y en una ciudadanía cada vez más consciente y exigente.
Porque cuando el equilibrio se rompe, no pierde un partido: pierde la democracia.

