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La sociedad dominicana de hoy

La sociedad dominicana de hoy
Redacción
  • Publishedmayo 27, 2026
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Por Carlos Josè Aquino

En su obra, “Modernidad Líquida”, Zygmunt Bauman, destacado sociólogo,
filósofo y ensayista polaco británico, acuñó este concepto, producto de un
análisis minucioso de la sociedad, determinando que las conexiones humanas
se han vuelto frágiles y transitorias, caracterizadas por evitar los compromisos
formales y los vínculos duraderos.
También destaca el hecho de que las necesidades de consumo, ya no
se limitan a las cosas materiales, sino que envuelven a todo lo que nos rodea,
convirtiendo nuestro entorno en productos desechables y esto nos genera una
insatisfacción constante, que nos obliga a la búsqueda permanente del
siguiente deseo.
Estas ideas que Bauman define y explica con total claridad, llaman
nuestra atención poderosamente y nos hacen reflexionar profundamente, sobre
los cambios que notamos en el entorno local cotidiano de la República
Dominicana, los cuales son completamente coincidentes.
Se ha normalizado el individualismo, las personas tratan de cubrir con un
manto de superficialidad, los vínculos que se desarrollan en su interacción
social y hasta familiar, haciendo que dichas relaciones, no superen la
precariedad, o más que eso; se tornen en gran media volátiles.
Aunque suene contradictorio al pensarlo, podría decirse que en la
actualidad; si pides una pizza llegará primero, que una ambulancia, de igual
modo; para muchas personas, perder el celular, parece más traumático y lo
notan primero, que cuando pierden la dignidad.
Podemos tener miles de contactos o cientos de miles de seguidores,
pero se nos dificulta mucho, tener una conversación sobre algún tema
realmente importante. A la distancia de un clic, tenemos mapas para llegar a
cualquier parte, lo difícil en este tiempo, es llegar a nosotros mismos.
Ahora somos todos expertos en aparentar que estamos bien y no nos
preocupa saber si realmente lo estamos. Vivimos actualizando gran cantidad
de aplicaciones informáticas, pero nos olvidamos actualizar nuestros
sentimientos y actitudes con las personas que nos rodean.
Tenemos la posibilidad de establecer conversaciones con personas que
están al otro lado del planeta, pero desconocemos quien es y cómo se siente la
persona que está a nuestro lado en ese instante. Así mismo; fijamos nuestra
atención y recursos en todo aquello que consideramos urgente, mientras
dejamos de lado las cosas que son importantes.
No nos damos cuenta de que estamos atrapados en esta enorme prisión
de la tecnología, que facilita la hiperconexión y la sobre exposición, en la que

se basa el individualismo generalizado, que a su vez fomenta la ostentación
permanente y el narcisismo.
Aunque nos cueste decirlo, nuestra sociedad está enferma o herida de
muerte, debido que en ella se están conjugado todos los ingredientes, para
producir una generación con enormes deficiencias cognitivas y con dificultades
estructurales en su dinámica social, carente de instrucción y con bases
formativas muy cuestionadas.
Estas razones, sumadas al exceso de información con que cuenta el
ciudadano promedio, estimula los conglomerados a exigir derechos, antes de
llegar a conocer sus deberes, a no tener compromisos con el futuro, ni respeto
por el medio ambiente y en igual medida carecer de toda capacidad para
mejorar su entorno y sus capacidades.
Ante todo, esto; resulta difícil trazar un camino hacia posibles soluciones,
solo nos queda albergar la esperanza, de que en el interior de cada uno de
nosotros, en lo profundo de nuestros sentimientos, allí donde se encuentra
triste y adormecido nuestro espíritu cívico, podamos darnos cuenta de que en
ese mismo punto, reside el valor y la decisión de tomar las acciones necesarias
para transformar esta terrible realidad.
En principio, solo puede hacerse individualmente, cada persona con su
propia conciencia, luego de eso, existirá la posibilidad de contagio y de
propagar acciones que contribuyan a transformar todo esto, salirnos de la
trampa y levantar nuevamente la bandera de la educación y el respeto a la
autoridad, a priorizar el trabajo honesto y el aprendizaje continuo, en medio de
una convivencia pacífica, a fomentar la solidaridad colectiva, y sobre todo, a
tener temor a Dios y amor por nuestros semejantes y nuestra patria.

 

Nota:» La Prensa Tras La Verdad. Se reserva el derecho de publicar trabajos de Opinión u otras categorías, con errores de sintaxis/redacción. Como también no somos responsables de los conceptos emitidos por su autor

 

 

 

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