sábado, 12 de septiembre de 2026
Santo Domingo: 28°C
La libertad de Prensa solo es posible en Regímenes democráticos
Opinión Portada

La linterna Mágica

La linterna Mágica
Redacción
  • Publishedmayo 29, 2026
Getting your Trinity Audio player ready...

La película de la semana

Michael

Por Ángel Ruiz-Bazán

Esta semana en la cartelera de República Dominicana, donde siempre predomina el cine comercial y, ante todo, el proveniente de la gran industria cinematográfica norteamericana, vamos a detenernos en Michael, una de las películas más esperadas no solamente aquí, sino en buena parte del mundo.

Los mecanismos de Hollywood para promocionar una película siguen funcionando a la perfección. Millones de dólares invertidos en campañas globales, avances espectaculares, redes sociales inundadas de imágenes y una maquinaria publicitaria casi imposible de detener. Pero en este caso existe además un elemento especial: la película gira alrededor de una figura irrepetible. Michael Jackson no fue solamente un cantante; fue un fenómeno cultural, un artista que revolucionó la música popular, el videoclip, la danza y el espectáculo contemporáneo. Todo lo que tocaba parecía convertirse en oro.

La cinta, dirigida por Antoine Fuqua e interpretada por Jaafar Jackson, intenta recorrer la vida del llamado “Rey del Pop” desde sus años infantiles hasta la cima de la fama mundial. La elección de Jaafar Jackson ha sido uno de los mayores aciertos del filme: no solamente existe un parecido físico impresionante, sino también una capacidad sorprendente para reproducir gestos, movimientos y esa mirada melancólica que acompañó siempre a Michael Jackson. 

Sin embargo, más allá del deslumbramiento visual y musical, Michael deja sensaciones encontradas. La película funciona muy bien cuando se concentra en el artista: los conciertos, las grabaciones, la creación de canciones legendarias y el perfeccionismo casi enfermizo del cantante. Ahí la película vibra, emociona y por momentos logra capturar algo de la magia que convirtió a Michael Jackson en un mito universal.

Pero cuando el filme intenta penetrar en las zonas más oscuras y complejas del personaje, se vuelve más tímido y calculado. Se percibe claramente la intención de proteger la imagen del ídolo. Las controversias, los escándalos y las acusaciones que marcaron sus últimos años aparecen tratadas con cautela, casi de manera superficial. Y ahí es donde la película pierde fuerza dramática. Porque Michael Jackson fue grande precisamente por sus contradicciones: un genio deslumbrante y al mismo tiempo un ser profundamente frágil, solitario y atormentado. 

Antoine Fuqua construye un espectáculo sólido, elegante y emocionalmente efectivo, pero evita profundizar demasiado en las heridas reales del personaje. El resultado es una biografía cinematográfica que probablemente encantará a los fanáticos del cantante, aunque quizás deje insatisfechos a quienes esperaban una exploración más arriesgada y humana.

Aun así, Michael posee momentos de enorme fuerza cinematográfica. Las recreaciones de los conciertos, especialmente las vinculadas a Thriller, Bad y Billie Jean, son de un impacto visual notable. Hay escenas donde el espectador vuelve a comprender por qué Michael Jackson cambió para siempre la cultura popular contemporánea.

La película termina siendo, en esencia, un gran homenaje. Un homenaje a la estrella, al mito y al espectáculo. Pero detrás de tanta luz y coreografía, queda la sensación de que el ser humano real, con todas sus sombras y contradicciones, apenas logra asomarse por momentos.

Spread the love

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *