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Quico Tabar
tabasa1@hotmail.com
En los últimos días el país ha contemplado
algunos acontecimientos, que no solo han
llamado la atención de sectores importantes en
todos los órdenes -de manera r a
los medios tradicionales de comunicación del
país- sino que también han producido una
especie de polarización de opiniones en los
esquemas a que estaba acostumbrada la
sociedad frente a los nuevos modelos
alternativos. Con un estilo que, indudablemente,
se acomoda y gusta a un amplio sector de la
población.
Y es, como dicen amigos con los que
cotidianamente compartimos ideas, que el
mundo ha cambiado. Más rápido y profundo de
lo que podríamos imaginar. Y ante esa realidad,
los poderes, sobre todo si entienden que la
democracia debe y tiene que diversificarse en la
medida que se producen los cambios, tienen que
prestarle atención a lo que se mueve y ocurre en
esos sectores no tradicionales, y, en cierto
modo, adaptarse a ellos para solucionarlos y
comprenderlos.
En ocasiones hablo en primera persona, porque
pertenezco a una generación que algunos
denominan dinosaurios, que ha vivido desde los
últimos años de la tiranía más cruenta del
trujillato hasta hoy. Que conoció a fondo la
prohibición a la libre expresión de las ideas. Lo
que significaba hablar en contra del régimen,
aunque fuera una crítica ligera, podría conllevar
a que se condenara a toda la familia.
Que vivimos la experiencia de tener que poner
la radio a todo volumen en transmisiones de
pelota o novelas, para que Papá, Mamá y
personas amigas, algunas de las cuales gracias a
Dios todavía nos acompañan en este mundo,
pudieran escuchar una emisora extranjera que
criticaban las inconductas del tirano sin que
tuvieran que terminar en las cárceles trujillistas
o asesinados.
En ese sentido, alabo y felicitopermanentemente a quienes tienen la osadía de
expresar sus criterios por diversas vías. A través
de los medios tradicionales que han jugado un
papel preponderante en la creación y
ampliación de las libertades democráticas en el
país y, aunque no escucho por cuestión de
estilo y edad, igualmente felicito y alabo
cuando los medios alternativos son capaces de
hacer denuncias. Siempre, eso sí, respetando los
derechos inalienables a la dignidad humana.
Por eso considero, que cuando se producen
acontecimientos como los de los últimos días,
en los cuales participaron de manera
protagónica actores jóvenes de medios no
tradicionales o como se ha señalado,
interlocutores diferentes, esa diversidad puede
contribuir a la solidez de la democracia. Por eso
pienso que el presidente Luis Abinader, como
es de una generación bastante más joven que la
nuestra, lo vio claro. Porque cuando alguien se
ve ante una situación que amerita acción, se
recurre a quienes mejor pueden comunicarse.
Porque debemos admitir, que hoy día, no todos
entendemos el lenguaje cotidiano generalizado.
La democracia, mucho más ahora, es amplia.
No tiene un solo color ni un solo patrón. Puede
ir tanto a salones privados o exclusivos como
populares. La democracia, sin darse cuenta
mucha gente, se ha socializado. Termino con
una anécdota que ojala se pueda entender. Nos
la narró hace décadas un gran personaje de la
prensa escrita. Decía que: en aquel entonces era
difícil ver en el Country Club a gente de
pueblo; sin embargo, con ellas podías codearte
y empujarte haciendo filas en el Palacio.
Nacional.

