Jesús Gelves solo quería trabajar, cobrar su primera quincena y comprarse ropa nueva. Pero apenas cuatro días después de entrar a Pizza Mía, asegura que fue despedido por su apariencia física: unos lentes rotos y un pantalón viejo, el único que tenía.
Su denuncia se hizo viral en redes sociales y provocó una ola de indignación. Pizza Mía respondió con un comunicado oficial en el que rechaza las acusaciones de discriminación, aunque sin detallar las circunstancias del despido. Mientras tanto, cientos de personas se han solidarizado con Jesús ofreciéndole ropa, zapatos, lentes nuevos y otras ayudas.
En este video analizamos lo ocurrido, la respuesta de la empresa y la pregunta que muchos se hacen: ¿por qué contratar a una persona si después su apariencia se convierte en un problema?

