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Por: Ángel Ruiz-Bazán
Santo Domingo, República Dominicana, 20 de octubre de 2026.La música, la poesía, la historia y los sentimientos de hermandad entre los pueblos cubano y dominicano se dieron cita este martes en la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña, durante la celebración del Día de la Cultura Cubana, una jornada que exaltó la riqueza artística de Cuba, su identidad nacional y la resistencia de un pueblo que defiende su independencia y sus valores culturales frente a las adversidades.
La actividad se convirtió en un espacio de encuentro entre artistas, intelectuales, representantes diplomáticos y personalidades de la vida cultural dominicana y cubana, unidos por los profundos lazos históricos que hermanan a ambas naciones.
El programa incluyó interpretaciones de música cubana, poesía y expresiones artísticas que pusieron de manifiesto la vitalidad de una cultura que ha trascendido sus fronteras para convertirse en patrimonio espiritual de América Latina y el Caribe. Durante la jornada se proyectaron imágenes del líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, junto a intelectuales nacionales e internacionales, mientras se escuchaba la emblemática canción Llegó el comandante y mandó a parar, evocando momentos significativos de la historia contemporánea de Cuba.
La cultura como expresión de soberanía y resistencia
Uno de los momentos centrales fue la intervención del excelentísimo señor embajador extraordinario y plenipotenciario de Cuba en la República Dominicana, su excelencia Ángel Arzuaga Reyes, quien destacó el significado histórico del Día de la Cultura Cubana y su estrecha relación con la identidad nacional, las ideas emancipadoras y la defensa de la soberanía.
En sus palabras, subrayó que la cultura cubana es también expresión de una revolución de las ideas, del pensamiento y de la dignidad de un pueblo que ha hecho del arte una herramienta de resistencia y afirmación nacional.
El diplomático se refirió, asimismo, a las dificultades que enfrenta el sector cultural cubano como consecuencia del bloqueo económico estadounidense y las restricciones energéticas y comerciales que afectan al país.

Según explicó, durante este año las pérdidas económicas en el sector cultural ascendieron a 435,523 millones de dólares, cifra que, de acuerdo con lo expuesto en el acto, refleja el impacto de esas restricciones sobre la producción y difusión cultural.
Entre las dificultades mencionó el acceso limitado a libros, papel y otros materiales indispensables para la creación artística y editorial, así como los elevados costos que supone adquirirlos en mercados distantes y las trabas para su llegada a la isla.
El embajador destacó que estas circunstancias obstaculizan la publicación de libros, la movilidad de los artistas y el desarrollo de diversas actividades culturales. Sin embargo, reafirmó la determinación de Cuba de preservar su patrimonio y mantener viva su creación artística.
En esencia, su mensaje fue una declaración de firmeza: las dificultades materiales pueden imponer obstáculos, pero no pueden silenciar la voz de un pueblo que encuentra en su cultura una de las mayores expresiones de libertad, dignidad e independencia.
Artistas que unen a dos pueblos
La celebración contó con la participación de destacadas figuras del panorama artístico e intelectual cubano y dominicano.
Entre los artistas presentes figuraron el cantautor dominicano David Jiménez, representante de la hermandad musical entre ambas naciones; Nancy Morejón, reconocida poeta cubana y Premio Nacional de Literatura de Cuba en 2021; Raúl Torres, destacado cantautor cubano y diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular, y Annie Garcés, intérprete cubana y diputada a ese órgano legislativo, entre otros exponentes del arte y la cultura.
Sus presencias contribuyeron a reafirmar el valor de la música y la poesía como lenguajes universales capaces de unir sensibilidades, transmitir la memoria colectiva y fortalecer los vínculos entre pueblos que comparten raíces históricas, ideales de solidaridad y una profunda vocación latinoamericanista.
La representación dominicana también estuvo integrada por personalidades vinculadas a la promoción cultural y a las relaciones históricas entre ambos países.
Entre ellas se encontraban Iván Peña, presidente de la Asociación Máximo Gómez, y el presidente de la Fundación Juan Bosch, junto a Olga Agustín Cámara, directora de Cultura de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), quien asistió en representación del Rector Magnífico, doctor Jorge Salomón Asjana David, además de otros invitados y representantes del ámbito cultural.
Una historia compartida que permanece viva
La celebración del Día de la Cultura Cubana en Santo Domingo trascendió el carácter conmemorativo de la fecha para convertirse en una reafirmación de los vínculos que unen a dos pueblos caribeños con una historia compartida de luchas, solidaridad y defensa de su identidad.
República Dominicana y Cuba mantienen una relación cultural enriquecida por sus escritores, músicos, artistas e intelectuales, así como por las experiencias históricas que han acercado a sus pueblos a lo largo del tiempo.
En ese contexto, la jornada celebrada en la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña puso de relieve que la cultura no es únicamente una manifestación estética, sino también un espacio de encuentro, memoria, pensamiento crítico y reafirmación de los valores que definen a una nación.
Cuba celebró su cultura cantando, haciendo poesía y compartiendo su historia. Lo hizo ante un pueblo dominicano que reconoce en la isla vecina mucho más que una nación hermana: reconoce una parte de su propia historia, una tradición de solidaridad y una sensibilidad caribeña que encuentra en el arte una forma de expresar sus esperanzas.
Al concluir la jornada, quedó un mensaje que trascendió los discursos y las presentaciones artísticas: mientras existan creadores dispuestos a escribir, cantar, interpretar y transmitir su memoria a las nuevas generaciones, la cultura seguirá siendo una fuerza viva, capaz de resistir las dificultades y tender puentes entre las naciones.
Porque la hermandad entre Cuba y República Dominicana no se sostiene únicamente en los recuerdos del pasado, sino también en la voluntad de sus pueblos de continuar construyendo juntos un futuro de solidaridad, respeto y cooperación.
Fue, en definitiva, una celebración de la cultura cubana y, al mismo tiempo, un canto a la esperanza, a la dignidad de los pueblos y a la amistad inquebrantable entre Cuba y República Dominicana.

