ASÍ NO, CHU: DAVID COLLADO NO NECESITA PERMISO PARA SER DIRIGENTE.
La vieja práctica de descalificar liderazgos por su antigüedad partidaria vuelve a generar debate dentro del PRM. La trayectoria política de David Collado y el relevo generacional ponen sobre la mesa una pregunta fundamental: ¿se es dirigente por los años acumulados o por los resultados obtenidos?
Por Alexander G. Olivence
SANTO DOMINGO, República Dominicana. — En la política dominicana existen expresiones que, aunque parecen inofensivas, han servido durante décadas para cerrar puertas, desacreditar aspiraciones y frenar el surgimiento de nuevos liderazgos.
Una de ellas es aquella sentencia que muchos escuchamos cuando comenzábamos a interesarnos por la vida política: «Ese no es dirigente».
Quienes crecimos en las estructuras del antiguo Partido Revolucionario Dominicano (PRD) recordamos perfectamente a aquellos dirigentes que, con la autoridad que creían otorgarles sus 40 o 45 años de militancia, pretendían decidir quién tenía condiciones para avanzar y quién debía permanecer en el anonimato.
No hacían falta estudios, evaluaciones ni resultados. Bastaba una frase, pronunciada desde la experiencia o el poder interno, para intentar apagar las aspiraciones de una nueva generación.
Pero los tiempos han cambiado. Ya no somos aquellos muchachos.
David Collado y el verdadero significado del liderazgo
Ahora resulta que David Collado, una figura que ha ocupado importantes posiciones públicas, supuestamente no reúne las condiciones para ser considerado dirigente político dentro del Partido Revolucionario Moderno (PRM).
¿En serio?
Estamos hablando de un dirigente que fue diputado de la República, que posteriormente conquistó la Alcaldía del Distrito Nacional y que hoy desempeña las funciones de ministro de Turismo.
Se podrá estar de acuerdo o en desacuerdo con sus aspiraciones, sus métodos o sus posiciones políticas. Eso forma parte del ejercicio democrático.
Lo que resulta difícil de sostener es que una trayectoria con responsabilidades legislativas, municipales y ministeriales pueda descartarse simplemente con la expresión «ese no es dirigente».
El liderazgo político no puede convertirse en un título reservado exclusivamente para quienes llevan más años ocupando espacios dentro de una organización.
También se construye con capacidad de gestión, conexión con la ciudadanía, resultados y respaldo político.
El PRM no puede repetir los errores del viejo PRD
El Partido Revolucionario Moderno nació como una alternativa que prometía superar prácticas políticas que durante años provocaron divisiones, frustraciones y exclusiones dentro del viejo PRD.
Precisamente por eso resulta preocupante escuchar argumentos que recuerdan aquella cultura de cerrarles el camino a quienes no pertenecían a determinados círculos de poder.
No podemos hablar de renovación mientras utilizamos métodos antiguos para evaluar a los nuevos liderazgos.
No podemos defender la democracia interna y, al mismo tiempo, pretender que únicamente determinados sectores tienen autoridad para reconocer quién es dirigente y quién no.
La fortaleza de un partido no depende solamente de preservar su historia. También requiere permitir que nuevas generaciones construyan su propio espacio.
Una generación que aprendió a defender sus sueños
Hablo desde la generación de David Collado, una generación que conoce las dificultades de abrirse camino en medio de estructuras donde, muchas veces, la antigüedad pesaba más que las capacidades.
A nosotros nos tocó escuchar demasiadas veces que no teníamos experiencia, que debíamos esperar nuestro turno o que todavía no reuníamos las condiciones necesarias para ocupar espacios de responsabilidad.
Vimos cómo se frustraban proyectos políticos y cómo dirigentes jóvenes, con talento y vocación de servicio, terminaban marginados por no pertenecer al grupo correcto.
Por eso considero que nuestra generación tiene la responsabilidad de defender el derecho de todos a competir en igualdad de condiciones.
No se trata de favorecer a David Collado por amistad, simpatía o cercanía generacional. Se trata de defender un principio que debería ser fundamental en cualquier organización democrática: nadie debe ser descalificado por no contar con la aprobación de los guardianes tradicionales del poder.
El respeto a las bases también es democracia
Los partidos políticos no pertenecen exclusivamente a sus dirigentes históricos, a sus organismos de dirección ni a quienes han ocupado posiciones durante décadas.
También pertenecen a sus militantes, a sus bases y a los ciudadanos que depositan su confianza en determinados liderazgos.
La trayectoria partidaria merece respeto, pero ese respeto no puede convertirse en una herramienta para impedir el crecimiento de otros.
Si las bases reconocen determinado liderazgo, si existen resultados de gestión y si un dirigente demuestra capacidad de conectar con la sociedad, lo democrático es permitir que compita, no intentar invalidarlo mediante calificativos.
Así no, Chu. Así no se construye el futuro
En lo personal, no tengo compromisos que me obliguen a guardar silencio. No escribo estas reflexiones para conseguir un cargo, un nombramiento ni un pasaporte diplomático. De hecho, nunca he sacado un pasaporte.
Las expreso porque conozco el daño que pueden provocar las descalificaciones políticas cuando se utilizan para cerrarles el camino a otros.
El PRM tiene ante sí el desafío de demostrar que realmente ha superado las prácticas que contribuyeron al deterioro del viejo PRD.
Porque, si seguimos utilizando la frase «ese no es dirigente» para desconocer trayectorias y cerrar oportunidades, entonces no estaremos construyendo una organización política diferente.
Estaremos reproduciendo los mismos errores, solamente con otras siglas.
David Collado no necesita que nadie le regale el título de dirigente. Su trayectoria política está a la vista y puede ser evaluada por la militancia y por la ciudadanía.
Lo que no merece, como tampoco lo merece ningún otro aspirante, es que vuelvan a utilizarse los viejos mecanismos que durante décadas sirvieron para truncar los sueños de una generación.
Así no, Chu. Así no se hace política. Así no se fortalece un partido. Y así no se construye el futuro.
Alexander G. Olivence
Artículo de opinión
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Referencia editorial: la página oficial del PRM reconoce a David Collado como miembro del partido y confirma su trayectoria como diputado, alcalde y ministro de Turismo. 

