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El grito de Santiago «Después del 2028 pasaré la antorcha».

El grito de Santiago  «Después del 2028 pasaré la antorcha».
Redacción
  • Publishednoviembre 2, 2026
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Por Tony Salomón

Después de años de incertidumbre en las filas del partido Fuerza del Pueblo, su presidente y máximo líder, el doctor Leonel Fernández, dejó poco espacio para las dudas: después del 2028 pasará la antorcha.

En una de las actividades celebradas durante el fin de semana en la Ciudad Corazón, Santiago de los Caballeros, Fernández despejó interrogantes que durante mucho tiempo se escuchaban tanto a lo interno como a lo externo de esa organización política.

Su declaración no es un simple anuncio. Representa un mensaje sobre la continuidad del liderazgo, el relevo generacional y el futuro político de una organización que ha venido experimentando un proceso de crecimiento.

Sin embargo, ese crecimiento también tiene otros protagonistas. No se puede desconocer el papel que desempeña el senador Omar Fernández, cuyo trabajo, capacidad de conexión con distintos sectores y proyección pública han contribuido a despertar el interés de nuevos segmentos de la sociedad dominicana.

El tablero político de la República Dominicana comienza a mostrar nuevos elementos de cara al 2028.

Por un lado, la oposición tiene en Leonel Fernández una figura con experiencia de Estado, relaciones internacionales y doce años de ejercicio presidencial. Sus administraciones estuvieron vinculadas a una etapa de transformación de infraestructuras, modernización y crecimiento económico que colocó al país en una posición de mayor visibilidad en el escenario regional e internacional.

Por otro lado, el partido de gobierno tendrá que presentar un balance de su gestión, marcada por cuestionamientos sobre el desempeño económico, el crecimiento del endeudamiento público, la orientación del gasto y el manejo de su política internacional.

La discusión electoral no debería limitarse a rostros, discursos o promesas. Debe centrarse en los resultados, las propuestas y la capacidad de responder a las necesidades de una población que reclama mejores condiciones de vida.

La declaración de Santiago abre, además, una discusión que trasciende a la Fuerza del Pueblo: ¿cómo se construye un relevo político sin perder la experiencia acumulada? ¿Cómo se convierte el liderazgo histórico en una plataforma para nuevas generaciones?

Hay una pregunta que la República Dominicana tendrá que responder en las urnas en el 2028:

¿Continuará el país por la ruta que sus ciudadanos consideran de estancamiento, o apostará por un nuevo rumbo que tenga como prioridades la prosperidad, el desarrollo y el bienestar colectivo?

El grito de Santiago ya tiene una frase que marcará la conversación política: después del 2028, pasaré la antorcha.

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