miércoles, julio 6, 2022
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Abstención electoral en el 2024 

Por Edgar Moreno

La RAE define la abstención, como aquel comportamiento, por medio del cual una persona se priva de algo, es decir, decide no participar en algo a lo cual tiene derecho.

Las elecciones son un ejemplo (salvo en los países donde es obligatorio el voto), en donde observamos cada cuatro años (caso de República Dominicana), como un importante número de personas que están inscritas en el padrón electoral y hábiles para ejercer el sufragio activo, no lo hacen por variadas razones.

En Argentina, el voto no solo es obligatorio, y el no hacerlo puede acarrear al abstencionista distintas sanciones. Todo el que tiene entre 18 y 70 años, y no puede justificar el porqué no votó, puede recibir, desde  una sanción económica, hasta no poder ser designado para desempeñar una función pública por tres años.

Según el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) de Costa Rica, en las últimas elecciones presidenciales del país centroamericano, se registró una abstención sobre el 40% (40.65%), es decir, cuatro de cada diez ciudadanos costarricenses sin impedimento alguno para votar, sencillamente no lo hicieron.

En Sao Paulo, según varias firmas de encuestas debidamente acreditadas, afirman que el 85% de las personas en capacidad de votar consultadas, no tiene candidato para las elecciones de este año del país carioca. Ni Lula ni Bolsonaro.

Aterrizando el encabezado de este artículo a escenario dominicano más reciente, podemos observar, que en las elecciones presidenciales pasadas (05 de julio 2020), fue de un 45.71%, es decir, 45 de cada 100 que estamos hábiles para votar, no lo hicieron, y eso es verdaderamente preocupante, pues en la medida que la abstención es mayor, menor legitimación tienen los escogidos.

Antón R. Castromil, es de opinión que entre las razones del porqué los facultados para votar no lo hacen, están: 1. La percepción que tienen de la política. 2. La desconfianza del sistema político-electoral. Y 3. Circunstancias que ese día rodean al votante.

En el caso de la República Dominicana, la percepción que tiene una buena parte de los facultados para votar (los que votan y los que no), es que la oferta electoral está caracterizada por una inexistencia de novedad, es decir, hay presencia importante de la misma gente que se está ofertando de la última década del siglo pasado.

En el nivel congresual la percepción es aún mayor, donde se pueden identificar congresistas que han estado aspirando, ganando y volviendo a aspirar desde finales de los años noventa.

No queda exceptuada la candidatura presidencial, en donde encontramos a Leonel Fernández aspirando desde el 1994 (vice); a Hipólito Mejía que lo hizo también desde el 1994 (vice) hasta el 2012 (lo intentó internamente en el 2019); a Danilo Medina que lo hizo desde el año dos mil (2000) hasta el 2016 (intentó sin éxito modificar la carta política para volver en el 2020), y un Guillermo Moreno que lo ha hecho desde el 2012.

En cuanto a la desconfianza como factor en la abstención electoral, se fundamenta en el hecho de que la oferta electoral se mantiene con muy poca variación (los mismos partidos y los mismos candidatos), y como los que han gobernado (PRSC, PRD, PLD y el PRM ahora), no han resuelto un solo problema nacional, muchos electores consideran que no vale la pena votar ni por el menos malo (ni por el mal menor).

La pandemia cae dentro de los factores que rodearon a muchos electores para que dejaran de ir a votar en el 2020, pues apenas había transcurrido cuatro meses del cierre del país, en medio de la peor pandemia de los últimos cien años, y caracterizada por un pánico que logró persuadir a una gran cantidad de electores a quedarse en casa y no asumir ningún riesgo de contagiarse, por algo que es un deber, no una obligación.

Así las cosas, el 2024 plantea la vuelta al tripartidismo, algo parecido al año 2000 con el PRD, PRSC y PRD, con unas elecciones que enfrentarán al candidato del oficialista PRM (antiguo PRD), al del PLD de Danilo Medina, al de la Fuerza del Pueblo en la persona del mismísimo Leonel Fernández, y al de Alianza País en la persona del mismo Guillermo Moreno buscando con escasa posibilidad (por cuarta vez) la presidencia de la República.

Sin pandemia, pero con una crisis que cada vez más aniquila los presupuestos de los más necesitados y los sectores de clase media, y con tres candidatos que ya se postularon en el 2020, podrá esa oferta electoral convencer a una buena parte de ese 45.71% que no votó el pasado 05 de julio del 2020, y detener la espiral alcista de la abstención electoral en la República Dominicana?

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