América otra vez se enluta: pierde a Tabaré Vázquez

Por Rafael Pineda

MONTEVIDEO, Uruguay- En medio de la situación de catástrofe sanitaria mundial,  murió el ex presidente Tabaré Vázquez. Se fue a otro plano de la existencia,  pero se queda para siempre como un árbol milenario en la raíz del pueblo de Uruguay y como un digno ejemplo de gobernante para América.

Tabaré Vázquez, dos veces presidente (2004-2010 y 2014-2020), murió de cáncer (misma enfermedad de que habían muerto su padre y una hermana) el 6 de diciembre con la frente en alto como vivió.

Fue el primer jefe del gobierno de la ciudad de Montevideo (1989) con militancia de izquierda; transformó la ciudad y la forma de convivir de sus gentes logrando una administración municipal tan formidable que desde allí se impulsó hasta convertirse, el 31 de octubre del 2004, en el primer presidente de izquierda de Uruguay, recibiendo el apoyo de un pueblo extraordinario que ansiaba el experimento de lo nuevo que anunciaba la tendencia de una izquierda que en América había sido vapuleada por las conspiraciones y los golpes de Estado como sucedió en Brasil, República Dominicana, Perú, Guatemala y Chile (el caso más cercano que Uruguay había tenido en el tiempo, y también próximo en el mapa).

El Tabaré candidato convertido en presidente detuvo en aquel momento los 174 años de hegemonía de los partidos tradicionales blanco y colorado.

Al ocurrir el suceso de la muerte, cosa que no tomó de sorpresa a la ciudadanía (Tabaré sufría de cáncer en etapa avanzada), la familia pidió un funeral familiar e íntimo; no hubo velatorio, pero fue inevitable la avalancha de público que se aglomeró en las calles y avenidas por donde pasaría el cortejo fúnebre para darle un último adiós con vítores y aplausos.

Desde la funeraria, pasando por la Intendencia y haciendo un recorrido hasta el cementerio de La Teja, donde fue sepultado, miles de personas, tomando ambos lados de las calles, levantaban el puño, lloraban, ondeaban banderas, arrojaban flores, aplaudía y gritaban “¡Gracias Tabaré!”

Nació en La Teja el 17 de enero del 1940, un barrio de Montevideo del que nunca se distanció, incluso dirigió ahí el equipo de fútbol “Club Atlético Progreso”, al que llevó a obtener su primer campeonato en 1989.  Se hizo médico en 1969, especializado en oncología y radioterapia en 1972 y se especializó como cancerólogo en Francia en 1976; laboró en clínicas y hospitales y se hizo co-propietario de un centro médico privado.

José “Pepe” Mujica, el otro ex gobernante uruguayo que comparte con Tabaré Vazquez el mérito de conducir las transformaciones económicas, sociales, culturales y políticas ocurridas los últimos 15 años en Uruguay,  dijo que Tabaré fue “un viejo luchador, de origen obrero, comprometido con los trabajadores”, y que“hizo una carrera brillante de médico pero nunca dejó que su corazón y su pensar se alejara del sentir de La Teja, de los trabajadores, de la práctica de la solidaridad y el compromiso”.

Fue miembro del Comité Central del Partido Socialista, presidente del Frente Amplio, considerado por quien fuera vicepresidente y canciller de sus gobiernos, Rodolfo Nin Noboa, como el mejor presidente de Uruguay. La organización de Madres y familiares de detenidos desaparecidos dijo que Tabaré fue el primer presidente de la República que dispuso la búsqueda de los desaparecidos en los cuarteles, asumiendo la búsqueda de los desaparecidos políticos como un tema nacional, y un tema de Estado.

Los uruguayos destacan entre sus principales logros la creación del Plan Ceibal, mediante el cual se dotó de computadoras a los niños de escuelas públicas; las leyes antitabaco, la creación del Ministerio de Desarrollo Social y el periodista Ricardo Pose, de la revista Caras y Caretas, estima que la descentralización política fue la apuesta más importante de la izquierda que encarnaba Tabaré como primer intendente frenteamplista.

Después de su primer, y segundo mandato, no hay en Uruguay quien haya cuestionado su ejercicio del poder; como estadista, en el peor de los casos, fue y es respetado; y en la mejor dirección, admirado y aplaudido por toda la sociedad que le tocó gobernar (izquierda, centro, derecha, neutrales). Hoy, se marcha con una larga estela de apoyo, solidaridad y buenos recuerdos; sin cuentas pendientes y sin cola pisada.

El pueblo frenteamplista de Montevideo, a las 9 de la noche, desde sus hogares, el dia de su deceso cantó un poema de Mario Benedetti para homenajear y despedir a uno de los líderes de mayor legado; el poema con música de Joan Manuel Serrat se titula “Defensa de la alegría”: “Defender la alegría como una trinchera, / defenderla del escándalo y la rutina, / de la miseria y los miserables, / de las ausencias transitorias / y las definitivas”. Y en seguida se escucharon durante 5 minutos los aplausos que tuvieron eco en los barrios y en el corazón del pueblo.

Voy a citar el escrito que le dedica Leandro Grille, en su columna de Caras y Caretas:   “Hijo del barrio de La Teja, nacido en el seno de una familia obrera, Tabaré forjó una vida  extraordinaria desde el esfuerzo, la dedicación y una inteligencia fuera de la común. No heredó riquezas materiales, pero sí el ejemplo de lucha de su padre, un obrero de ANCAP, despedido y hasta encarcelado por su militancia sindical en la Huelga del 52. Tabaré se formó en la educación pública y, según él mismo contaba, no era, de muchacho, un alumno destacado.

Concurrió al Bauzá y al Liceo del Cerro, pero tempranamente tuvo que abandonar la secundaria por varios años para ayudar a mantener a su familia. Vendió diarios, trabajó como aprendiz de carpintero, de empleado en un almacén y hasta en una vidriería. Recién logró retomar el liceo a los 21 años, en el IAVA…”

Con su partida-dijo Javier Miranda, presidente del Frente Amplio-Uruguay pierde un científico destacado y un ciudadano cabal, el sistema político un protagonista central durante las últimas tres décadas y los frenteamplistas a un compañero cuyo liderazgo nos honra y compromete a seguir adelante.

En esta época de calamidad universal, América otra vez se enluta perdiendo a un ciudadano ejemplar.

rafaelpineda67@gmail.com

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