Tomado del muro de Nelson Sosa.

José Vásquez Romero

El periodismo mundial de vanguardia, ha dejado un legado imperecedero, construido con sangre y dolor, generado por los asesinatos, la persecución, la cárcel y el destierro de los hombres y mujeres que han asumido esta sagrada profesión, con la vocación y la devoción que requiere.

Hoy es preciso reverenciar, a «July Fusik», periodista checoeslovaco, asesinado en una cárcel de Praga por las fuerzas nazis, durante la Segunda Guerra Mundial: «Por la alegría vivo, por la alegría muero, por ella he ido al combate, que nadie lleve a mi tumba, el ángel de la tristeza», fueron sus palabras en su obra escrita en la cárcel, «Reportaje al pie del patíbulo». !Cuanta fuerza moral! También a Julián Assange, periodista australiano, le tributamos hoy, nuestras gratitudes, porque ha dado su vida y su libertad, por la justicia planetaria, a través de «WikiLeaks»; ha dado cátedras de un periodismo de resistencia y de vanguardia, en la era del cibermundo, que enorgullece a toda la humanidad sensata que apuesta a la suténtica libertad individual y colectiva. Aun conoce un proceso judicial en Londres, a espera de ser extraditado a EEUU o a Bélgica.

En ese marco, hoy celebramos el día del periodismo dominicano. Este se instituyó para conmemorar el primer periódico dominicano: «Él Telégrafo Constitucional» de Santo Domingo, fundado el 5 de abril de 1821, hace hoy 200 años, por José Núñez de Cáceres, prócer de la Independencia Efímera, en el periodo de la España Boba.

Deseo mis mayores parabienes y larga vida en su ejercicio profesional a los comunicadores honestos, conscientes de que, el periodismo es una profesión cuya sacralidad deriva de la objetividad con la que se ejerce. La verdad y el sentido de justicia constituyen el alma del periodismo, y las principales armas del periodista. Por tanto, un periodista que miente o vende su información, no tiene alma ni esencia, porque es un seudo periodista.

Él periodismo dominicano, atraviesa una crisis moral y de credibilidad inaudita, sin precedentes en nuestra historia, a causa de las voces y las plumas pagadas; a un así, hay periodistas que resarcen esos males y honran el oficio.

A los periodistas asalariados de la corrupción y la impunidad, no les deseo nada, porque ya tienen todo lo que puede desear un alma disminuida, por el alquiler de su pluma, a veces con vocación mercenaria y de sicariato literario y de la palabra hablada. Esos proceden de acuerdo a los dictados de sus conciecias, y sus conciencias están corrompidas y prostituidas por el dinero de la corrupción y el peculado. No hacen más que profanar los cánones sagrados de tan noble oficio, !allá ellos!

Son una vergüenza para la memoria de Orlando, Goyito, Narcisazo, entre otros que, dignificaron sus voces y sus plumas, ofrendando sus vidas, en defensa de lo justo. Me inclino reverentemente ante los/as periodistas decentes e íntegros/as de la República Dominicana. Disfruten su día.

 

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