domingo, agosto 14, 2022
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Intuición y política 

Guido Gómez Mazara

La intuición olfato político no es patrimonio de la jurisdicción partidaria. Ahora bien, el laborantismo y los ajetreos tienden a desarrollar un sentido previsor que los años afinan y acercan a la capacidad de prevenir situaciones lamentables. A gobernar se aprende gobernando, pero una parte importante de los servidores públicos sin cercanía al aparato organizacional y ajenos a la realidad social, casi siempre, no exhiben el tino indispensable en el ejercicio de las tareas públicas.

La conformación de un gabinete anda siempre asociado a las cuotas de retribución al esfuerzo electoral y recaudación financiera, indispensables en toda campaña en la búsqueda del poder. Por infortunio, los candidatos que permiten a recaudadores sentirse amos de la victoria corren el riesgo de cometer errores en capacidad de dañar la gestión, y por vía de consecuencia, actuar distantes de la prudencia porque sienten que están en deuda con estos, como resultado de los recursos recaudados. 

Estructurar el triunfo del PRMnecesitó de articular esfuerzos en múltiples sentidos. En el terreno de los hechos, se derrotó al poder y sus recursos. Y no es un acto de ingenuidad establecer que, ante la innegable realidad de que los votos no tienen un peso ético, se tocaron puertas que condujeron a resultados favorables. Alianzas invisibles, entendimientos opacos, sumas sin posibilidad de exhibir y pactos extraños, resultan “entendibles” como resultado de la selectividad ética desde la instancia oficial y el carácter impenetrable de funcionarios que rompieron el idiotómetro, pero no pueden ser sustituidos por las pesadas libras del compromiso político. 

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