Por Miguel SOLANO

En la antigua Roma, la de los emperadores Augusto, Caligula Nerón…, la esclavitud era el régimen económico que sostenía el aparato social. La extrañeza la representaban aquellos seres que se hacían esclavos por su propia voluntad. Miles de años de lucha Uno llegó a creer que esa especie sin alma había desaparecido,pero no, abundan tanto como las ratas. Con el Covi19, los gobiernos, la OMS y los empresarios, especialmente los dedicados a la fabricación de drogas, impusieron unas series de medidas carentes de valor científico. Pero los esclavos de hoy se sintieron felices y en pascuas al adoctrinamiento. No valió sentido común, no valió explicarles que los virus tienen con nosotros más de 3 millones 500 millones de años, no valió explicación alguna acerca de que es nuestro cerebro el que le ordena a las células que le den vida temporal,(dos semanas), a los virus. No valió explicarles que el enemigo natural de los virus son el Sol, la Mar, el aire libre y sano, las vitaminas C y los buenos ejercicios, sobre todo el sexual.

Pues bien, las grandes corporaciones de las drogas ya hicieron sus negocios. Las noticias de que los narcotraficantes se habían convertido en la primera economía mundial, aunque fuese lavada, había enloquecido sus envidias , sus apetitos por reactivar la esclavitud.

Estoy en un lugar de Massachusetts comprando un café. Hay un televisor transmitiendo noticias 24/7. La bella, aunque fue rápida — los vendedores de mascarillas no quieren que se difunda esa lápida —, lo dijo bien claro: «El Gobierno acaba de informar que las mascarillas, en lugares cerrados, negocios y hogar, ya no son necesarias». Camino las calles, entro a los negocios e inmediatamente aparece un necio, un ser sin alma, gritando, ordenando :¡Señor, póngase la mascarilla! «. Contra ellos no hay cómo racionalizar : ¿Nacieron para la esclavitud y jamás conocerán otra forma de vida?

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