La Política como herramienta de poder

POR RAFAEL SANTOS

El autor es periodista, vive en Salcedo

La política es la base fundamental en la que se sustentan los partidos o agrupaciones que tras la búsqueda del poder tienen como objetivo desarrollar determinadas acciones a favor de la sociedad y por ende fortalecer la democracia  en base a propuestas que beneficien a la colectividad.

Sin embargo y vista desde el criterio de muchos teóricos sobre el tema, se ha planteado esta ciencia como el estudio “de la gobernación de un Estado o Nación, y también un arte de negociación para conciliar intereses”.

Ahora bien, desde la esfera de lo que es el dominio de determinado segmento de la sociedad, la política se ha constituido en una de las piezas fundamentales para el control social, político y económico de una población determinada, y por qué no, de aquellos espacios hasta donde alcanzan “nuestras narices”.

En el sentido práctico de la palabra es a través de la  política  como uno de los principales vehículos en sí, por donde el hombre casi siempre  tiende a  imponer el control hacia los demás y con la misma incrustada en su psiquis (es decir la palabra política) se la autoimpone como un escudo tanto para protegerse de los demás como para adecuar sus ideas y ponerla en práctica en los diferentes procesos negociadores en donde este toma parte.

Desde la antigüedad hasta nuestros días, desde los más apartados y recónditos lugares del mundo y desde los diferentes espacios en donde habitamos, encontramos innumerables ejemplos en los cuales vemos a hombres que en sus inicios estuvieron dotados de las más sanas intensiones.

Durante los diferentes procesos históricos hemos conocido de grandes figuras que  han llegado a ocupar espacios de mucha importancia en sus respectivas naciones, así como el máximo poder político de esos países, los cuales por no saber manejar uno de los aspectos más importantes dentro del tema, como es la inteligencia emocional, se han constituido en portadores esclavistas de su entorno y  hasta de sus propias pasiones.

Cuando no se sabe manejar la inteligencia emocional, pero desde el campo de la política, al final esto podría conllevar a que ese mismo individuo desarrolle en su interior la perpetuidad psicológica con un objetivo claro, es decir totalmente  indefinido,  que es el de mantenerse más allá hasta donde se los permiten las reglas y leyes de ese espacio al que llegaron mediante negociaciones, acuerdos o elecciones.

El control en la política es algo que se debe manejar con inteligencia, pero con un tipo de inteligencia especial, científico,  tomando como punto de trabajo aquellos aspectos que señalizan el camino pero desde la óptica  de la legalidad de cada país, es decir su constitución y su base jurídico -institucional, así como aquellos elementos que bien pudieran serle útil a la población.

Debemos colegir en esta parte que analizamos, que de no tomarse en cuenta algunos de los modelos diseñados por aquellos que se han dedicado  al estudio a profundidad de esta noble disciplina, pero repetimos, como ciencia, fácilmente se cae en lo que son los deseos incontrolados por superar hasta sus propias expectativas, y al final, caer en lo que son las desmedidas decisiones que hasta podrían  llevar al individuo a convertirse en dictador no solo de aquellos espacios en donde este bien pudiera incidir con sus decisiones, sino hasta en el modo de vivir y de actuar ante y para los demás. 

La palabra poder es mágica, pero esa magia hay que saberla interpretar y usar, ya que cuando se combina con la política, de no saber usar ambas terminologías y ponerlas al servicio de la sociedad, estas pueden ser desbastadoras para el sistema y la institucionalidad de la nación; recuérdese, que aunque todos aquellos que trabajan tras la búsqueda del poder a través de un partido o una organización o movimiento se hacen llamar políticos  no todos los son en su justa esencia.

Hay que señalar que la política como herramienta de poder de manera irremediable va íntimamente vinculada con otros elementos muy necesarios para la toma de decisiones, desenvolvimiento con los demás, poder de persuasión y de negociación, pero sobretodo, don de servicio hacia quienes de una manera o de otra nos han tomado en cuenta para dirigir o para sencillamente “manejar” ciertas estructuras de mando de la sociedad.

Sin embargo, el poco conocimiento de los tantos que se “meten” a la carrera política sobre el tema en cuestión, es lo que ha provocado que esta se vea relegada a preceptos muy teóricos, pero sobre todo, a desvincular el término como ciencia para suplantarlo por otras terminologías que a la larga están muy divorciadas de lo que en esencia esta significa.

Son muchos los que le dan otras terminologías a las palabras política y poder, pues algunos de los que las suelen utilizar se construyen sus propias concepciones para adaptarla a sus beneficios, acercando ambas a una realidad muy distante a lo que por siglos han teorizados aquellos grandes pensadores y proponentes del termino como canal para el desarrollo de la humanidad.

Muchos han cambiado su esencia de POLITICA Y PODER AL SERVICIO DE LA HUMANIDAD, para convertirlos en el ARTE DE LA MANIPULACION y la puesta en práctica de acciones indecorosas que en nada se asemeja a lo que esta bella ciencia en su esencia profesa, es decir, que esta,  en vez de ser el soporte para la consolidación de la institucionalidad de muchos de los países que como el nuestro (República Dominicana), sus estamentos jurídicos todavía y muy a pesar de su modernización para la erradicación de terribles males adolece de ciertas fallas que hay que ir corrigiendo si se pretende alcanzar la categoría de un estado moderno.

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