José Madera

 Las operaciones del Movimiento Periodístico Dos Generaciones, de la que forman parte una importante cantidad de miembros del CDP en Santiago, son desconocidas por muchos de los integrantes de esa entidad, quienes son cómplices por acción o por omisión del despojo de las propiedades de los periodistas de Santiago.

El grupo ha manejado la seccional del CDP en Santiago, desde la directiva que encabezó Ramón Paulino en el 2011 al igual que Juan Carlos Bisonó (2013-2017) y Carlos Arroyo (2017-2021). Todos ellos forman parte de la Fundación Periodismo en Reflexión y del movimiento Dos Generaciones.

¿Acaso no es inquietante y preocupante el afán de mantenerse en la dirección de la Seccional de CDP de Santiago, llevando a la directiva las personas que les favorezca en sus propósitos?

¿Acaso saben los miembros de la Seccional de CDP de Santiago, que estos mismos grupos han detentado un apartamento por más de 20 años, que, en su tiempo, debieron gestionar su paso legal como propiedad del CDP?

¿Acaso saben que esta fundación operaba en el apartamento que debe ser propiedad del Colegio Dominicano de Periodistas de Santiago? ¿En dónde opera la Fundación en este momento?

¿Acaso saben todos los miembros de la Seccional del CDP de Santiago, que el mismo dueño de la Fundación Periodismo en Reflexión, es el artífice del Movimiento Dos generaciones?

¿Acaso saben todos los miembros del CDP de la Seccional de Santiago, de qué argucia se valió la Fundación Periodismo en Reflexión, para apoderarse de los terrenos del Club de los Periodistas de Santiago?

¿Acaso no saben, o no quieren saber, que los gremios suelen ser manipulados por grupos de perniciosos arañuelos para sus propios beneficios?

¿Acaso ustedes no se pueden imaginar un gremio equilibrado, profesional, bien dirigido y protegiendo por igual a todos sus miembros?

¿Acaso no se dan cuenta de lo complicado que hacen ver la posibilidad de que los envejecientes tengan una pensión digna? ¿Por qué hay que mendigarla?

¿Acaso no se dan cuenta de que los directivos no saben ni siquiera dónde viven, ni cómo viven los periodistas?

¿Acaso no se dan cuenta que manteniéndonos desordenados y sumisos somos un excelente producto para los manipuladores?

¿Acaso no podemos detenernos a pensar y exigir respeto a nuestra dignidad?

Los grupos, en la sombra de la ambición, son más inquietantes y preocupantes que los parásitos biológicamente cercanos a las arañas y a los escorpiones. Nos inoculan con anestésicos engaños, nos pican, nos muerden, nos chupan y se anclan con sus dientes retrógrados como las garrapatas.

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