Tucano, Odebrecht, Pulpo y Coral, o la película social de un país tercermundista.

POR RAFAEL SANTOS

Las diversas denuncias sobre supuestos o reales actos de corrupción llevadas a cabo durante la pasada gestión gubernamental que encabezará Danilo Medina y comparte, es algo más que preocupante vergonzoso, y que necesariamente nos tendrá que obligar como nación a repensar muchas cosas, sobre todo el llamado futuro electoral, en donde la sociedad votante va a tener que fijarse muy bien en que «político» depositar su confianza para que nos represente.

Casos como los Tucanos, La Operación Pulpo, Odebrecht y ahora la más reciente y la que tiene al país pensante desconcertado, la Coral, sobre todo luego de las declaraciones ante el Ministerio Público, del Mayor del Ejército de la República Dominicana, Raúl Alejandro Girón, parte importante del entramado descubierto por la veterana y nacionalista periodista Nuria Piera, el cual hizo unas revelaciones que necesariamente repercutirán en la conciencia colectiva del pueblo dominicano.

Las palabras del Presidente Luis Abinader de que quien ha cometido actos de corrupción debe de enfrentar los tribunales ordinarios, según observamos no se han quedado en el tintero mediático para ganar o no simpatía.

Más bien, esta más que todo y unidas a las vertidas por la Procuradora General de la República, la salcedense Míriam Germán Brito de que en su despacho hay unos 500 casos de denuncias de corrupción que se investigarán, podrían poner al descubierto a personas que en un pasado no muy lejano nos representaron y que con un grueso traje de inmunidad internacional han estado deslizando su nombre para así de esta manera tratar a como de lugar de safarce de un Ministerio Público que ha estado poniendo su oído en el corazón del pueblo.

Los citados casos corruptores en donde tienen como protagonistas a personas muy cercanas al ex Presidente Danilo Medina y por ende a importantes figuras de un Partido de la Liberación Dominicana (PLD) el cual tira unos coletazos políticos muy propios de a los de un pez cuando lo sacan del agua y está condenado a una muerte segura, deben de servirle de capitales ejemplos a un Partido Revolucionario Moderno (PRM) en cuyo senos habitan también personas con iguales o tal vez más ambiciones que los que en antaño exhibían los peledeistas.

Esos casos de corrupción, y aun muchos de los que faltan por llegar, estamos casi seguro de que podrían extrapolar los cielos capitaleños y de paso hasta podrian tocar a dirigentes y otroras mandamas de los pueblos del interior, a personas que no hace tanto tiempo se creyeron seres extraterrestres por encima del bien y del mal, algunos de los cuales hasta pagaron a bocinas comunicacionales para que atacaran a colegas que como en nuestro caso, nos desenvolvimos dentro de turbias corrientes y peligrosas zancadillas cuyos disfraces y caretas nunca nos fueron ajenas.

El guión para una muy buena película de mafia y corrupción al estilo Alphonse Gabriel Capone, mejor conocido como Al Capone, está servido en los tribunales, solo faltaría que un buen cineasta que se quisiera casar con la gloria viniera al país y diera a conocer al mundo que en América Latina hay un país, llamado República Dominicana, cuyos tentáculos de la corrupción son tan largos, que hasta nos amenzan de manera constante con hacernos sucumbir si las actuales autoridades no hacen buenos ejemplos y mandan todos esos bandidos para la cárcel.

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