Por Chiqui Vicioso

Pocas veces las lágrimas son inevitables. Eso aconteció en el reciente homenaje del presidente Abinader a la diáspora, esa “gran familia que se nutre de la diversidad y alienta nuestra República Dominicana”. Un “punto de apoyo para la transformación y desarrollo del país”.

Enseguida pasó a hablar de la pandemia y cómo esta no hizo más que reforzar la solidaridad de los dominicanos con su gente, rompiendo todos los récords de las remesas, las cuales ascendieron de $7,031 millones a 10,546 en agosto de este año, un 84% desde los Estados Unidos.

Fue un descubrimiento saber que 80% de la familia del presidente, los Corona, vive en los Estados Unidos y que en Corona su abuelo, a finales de los 50, abrió la Ferretería Corona, que aún existe. También conocer las peripecias del Canciller Roberto Álvarez, durante los 30 años que vivió en USA, donde logró convertirse en un exitoso empresario gastronómico.

Ambos lograron congraciarse así con los 1,500 dominicanos y dominicanas que acudieron para agradecerles su interés en la comunidad en ultramar, hoy prioridad de Cancillería, y motivo de los múltiples cursos que impartí en la Escuela Diplomática para personal recién nombrado, donde insistía en que el objetivo principal de todo diplomático era y es la orientación y protección de la dominicanidad en el exterior, vía la conformación de redes (mediáticas, religiosas, profesionales, comunales) que apoyen su trabajo.

En esos cursos también repetía que la Cancillería ha sido históricamente la única institución estatal que interesa a la burguesía (por el prestigio) y a la pequeña burguesía por el ascenso social, pero que ese no era su rol en el Estado, sino servir.

Me alegra que estas clases no hayan caído en oídos sordos y que hoy por fin se implemente lo que en su tiempo causo tanto revuelo…

Otra alegría fue saber que ese otrora elefante blanco: Instituto de Dominicanos en el Exterior creará Centros de Cultura en todas las comunidades dominicanas, algo que también habíamos planteado cuando el mal llamado Comisionado de Cultura se centraba solo en Manhattan.

Desconocía que dominicana es el país que más se ha beneficiado de la Ley de Reunificación Familiar y el que ostenta mayor número de tarjetas de residencia per cápita, Ley que ahora pretenden cambiar y que hay que defender a rajatabla.

Por último, lo que coronó la noche fue el cálido abrazo del presidente a los galardonados: mujeres y más mujeres luchando por preservar la dominicanidad; cuatro jóvenes representando los muchachos que aún no corrompe el narco ni el dinero fácil; deportistas, cantantes, gente humildísima.

Y, el discurso de Ramona Hernández, quien nos recordó que el primer emigrante a Manhattan fue un dominicano.

Por: Chiqui Vicioso

luisavicioso21@gmail.com

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