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Por Christian Paniagua
…escrito está que debajo del Cielo todo pasa. De igual manera, la historia de la
humanidad se hace eco de hechos y sucesos relevantes, algunos trágicos, pero
otros, muchos otros, tan hermosos como dignos de que “ese día nazcan todas las
flores… ”.
Dicho esto, en este día tan especial alegró mi existencia la celebración de un
nacimiento. Sí, un once de septiembre vino al mundo, bajo el forraje de una niña,
Gianna Peralta, y alrededor de su imagen llegaron todas las bendiciones que ahora
destacan sus cuatro décadas.
¿Un ángel? Digo que sí, ¡y más que eso! A Ella la respeto como a mi ángel de la
guarda. Dueña de una sonrisa que no tiene tiempo de caducidad, la dama es
solidaria como la que más. Es la entrega, alborozada, que se dispersa por todos los
salones de trabajo y todos los espacios de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez
Ureña (BNPHU). Es el “buenos días” que no anda solo, las manos tendidas al
saludo, esos ojazos negros que hace tiempo desconcertaron a justos y a pecadores,
esos mismos ojos negros que inspiraron a un Javier Solís (romántico) y que hoy en
día, ese idéntico mirar suyo deslumbra, sin lugar a duda, a unos y a otros, parientes
o amigos, sobre todo al compañero de vida que, a puro tesón, aspire a sostenerse
bajo la gracia y el encomio de su Cielo.
Pero lo mejor de este día de días llegó premiado, fíjate que sí. A media mañana del
día más brillante, el personal (todo) de la Biblioteca Nacional se brindó con
entusiasmo a los elogios de lugar, a la solidaridad que corresponde, a los cantos, al
abrazo, al regalo, al clamor a Dios para que cuide y bendiga siempre a su mejor
agente aquí, en tierra firme: la agasajada Gianna Peralta, encargada de Asuntos
Interinstitucionales de la BNPHU, para que ella se enterara en este día de lo mucho
que se le quiere y estima en este centro del saber y de las letras, que funciona mejor
gracias a su profesionalidad y que también es su segunda casa.
¿Hubo fiesta? Por supuesto que la hubo, y en grande: el director, el escritor Rafael
Peralta Romero estuvo allí, bendijo la fiesta y sonrió al frente de la celebración que
se efectuó en el salón de conferencias de su despacho (poco espacio para una
actividad tan grande). Fue lindo, de eso pueden dar fe los presentes.
La concurrencia degustó biscocho, refrigerios y chocolate caliente, admirada por el
tamaño enorme del arreglo floral de rosas y jazmines que le trajeron temprano,
sorpresivamente, y que se robó todas las miradas. El presente, tan hermoso como
su dueña, que motivó sobrados asombros y elogios a granel (además del clásico
“¡Uooo, cuánta belleza!”), tenía a su costado a la reina, deslumbrada por los flashesde las fotos que le tomaban sus compañeros de trabajo, que se disputaban turnos
para posar junto a ella.
Todos estaban rebosantes de alegría por la celebración de un año más de vida de
“La Diva” (así la llaman sus compañeros de trabajo más próximos). Ella es toda
entrega, la gracia que llena de positividad y melodía el día a día, desde el piso uno
hasta el piso cuatro, de la institución que este 11 de septiembre 2026 fue derroche
y regocijo en oficinas y almacenes, porque al “junte” acudieron justos y pecadores,
conserjes y titulados; y por supuesto amigos, iguales todos ante la amplia sonrisa
de la homenajeada, que se lució y dio las gracias a Dios y a los presentes por tan
bonito gesto.
¡Qué bien! El cumpleaños fue motivo de risas y de contentura. Desde el director,
Rafael Peralta, hasta el más humilde de todos, discursaron a favor de la dama y le
desearon larga y productiva vida al lado de ellos y de los suyos. Porque, eso sí, en la
BNPHU somos una familia, unidos por el trabajo y la admiración por su director, las
finanzas y los bonos para TODOS. En esta institución la gerencia es solidaria y
generosa económicamente, en eso los funcionarios son claros: la felicidad, el
bolsillo alegre y el agrado debe de ser para todos, sin distinción, para que de ahí se
parta satisfecho al servicio al público, que es y será nuestra mejor carta de
presentación.
Sabemos, y así lo hace constar el escritor Rafael Peralta Romero: cada vez que nos
reunimos a celebrar el natalicio de un empleado nuestro, se exalta el valor de la
persona y del servicio que realiza, se estimula su entrega al usuario y a todo el que
visite la biblioteca, “porque sirviendo a otros, el ser humano se sirve y se nutre de la
misma felicidad que entrega a los demás ” . Así suele decir el director, quien ama
exaltar lo bueno en su personal de apoyo y gerencial, que conduce con éxito la

