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La linterna mágica
La película de la semana.
Por: Ángel Ruiz-Bazán
Como cada semana repasamos la cartelera cinematográfica y seleccionamos una película para compartir nuestra valoración. En esta ocasión nos detenemos en Beaufort, dirigida por el cineasta israelí Joseph Cedar, una de las producciones bélicas más reconocidas del cine israelí contemporáneo.
Ambientada en el año 2000, durante los últimos días de la presencia militar israelí en el sur del Líbano, la película narra la experiencia de un grupo de jóvenes soldados destacados en la fortaleza de Beaufort, una posición estratégica sometida constantemente a ataques enemigos. Lejos de presentar la guerra como una sucesión de combates espectaculares, Cedar apuesta por una mirada íntima y reflexiva centrada en la incertidumbre, el desgaste psicológico y la sensación de que los sacrificios realizados durante años pueden resultar inútiles.
Uno de los mayores aciertos del filme es su atmósfera claustrofóbica. Los túneles, refugios y pasillos de la fortaleza se convierten en un personaje más, transmitiendo al espectador la angustia permanente de unos soldados que conviven con un enemigo casi invisible. La tensión se construye a través de la espera, el silencio y la amenaza constante de los bombardeos, más que mediante la acción directa.
En el plano interpretativo, el elenco ofrece actuaciones sobrias y convincentes, alejadas del heroísmo tradicional. Los personajes aparecen como jóvenes vulnerables, atrapados entre el deber militar y las dudas existenciales que provoca una guerra próxima a su final. La película evita discursos políticos simplistas y prefiere explorar las consecuencias humanas del conflicto.

Sin embargo, el ritmo pausado puede resultar desafiante para algunos espectadores. La insistencia en la rutina militar y en la repetición de situaciones genera una sensación de monotonía que, aunque forma parte de la propuesta narrativa del director, puede percibirse como una debilidad por quienes esperan un relato bélico más dinámico.
Visualmente, Beaufort destaca por una puesta en escena rigurosa y una fotografía que contrasta la belleza del paisaje libanés con la crudeza de la guerra. No sorprende que la dirección de Cedar fuera reconocida con el Oso de Plata a la Mejor Dirección en el Festival de Berlín, además de obtener una nominación al Óscar como Mejor Película Extranjera.
Beaufort es una película de guerra diferente, más interesada en las consecuencias emocionales y morales del conflicto que en la acción militar. Su fuerza reside en mostrar el miedo, la espera y el sinsentido que muchas veces acompañan a la guerra. Aunque su ritmo puede parecer lento para algunos espectadores, se trata de una obra madura, reflexiva y profundamente humana que invita a pensar más allá del campo de batalla.

