Tras dos períodos de gobierno —y varios acumulados desde el PRD con el mismo estilo de gestión y un desdén selectivo hacia sus miembros, la falta de lealtad e identidad está afectando la idiosincrasia del partido.
Debemos ser transparentes, leales y efectivos, tanto en el Gobierno como en el Partido, además de productivos hacia dentro y hacia fuera. Y eso es coherente, no contradictorio, pues el PRM representa a más de la mitad de la población.
Si seguimos con una actitud y aptitud selectivas y discriminatorias (económicas, sociales, raciales, intelectuales, profesionales, etc.), podemos asegurar que ya tenemos dos de los tres strikes… y el lanzador contrario está decidido a poncharnos.
Del contrario y de los oportunistas solo podemos esperar fuego, cerco y aniquilamiento. Eso lo vivieron en carne propia cuando fueron desplazados sin misericordia al perder las elecciones de 1986 y 2004, y parece que no aprendemos.
Desde el Gobierno central y la Dirección Nacional Partidaria es preciso despertar del largo letargo, pues el tiempo pasa y la membresía leal atraviesa situaciones difíciles, mientras contempla las injusticias que se cometen en su contra y los beneficios que se otorgan a sus oponentes.
El país es de todos, incluyendo a los miembros y simpatizantes del PRM, que constituyen la mayoría del país, como lo demuestran los resultados electorales desde 2020.
Hay tiempo, cada vez menos, ¡y debe ser ahora!

