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La educación light (Parte II):
Por: Jovany Ant. Paulino Hernández Lic. en Dirección y Producción de Cine, Radio y Televisión.
Al tocar el tema de la educación suave y floja que vivimos hoy, sé que muchos dirán que estoy hablando paja o lanzando críticas al aire. Probablemente más de uno querrá crucificarme por proponer que los estudiantes que dejan materias pendientes deban pasar su verano reforzando conocimientos en lugar de irse limpios al siguiente curso. Y la primera objeción no tardará en llegar: ¡Pero los profesores también tenemos derecho a nuestras vacaciones!.
A esos docentes les planteo una pregunta franca: ¿valen más unos días de descanso que asegurar el futuro y la verdadera formación de un joven? Algunos dirán que es muy fácil hablar, pero lo digo con la moral de quien ha hecho sacrificios reales por sus alumnos, llegando incluso a posponer o sacrificar viajes fuera del país por dedicarse a ellos. Además, seamos honestos: el calendario escolar cuenta con varios periodos de descanso a lo largo del año, no únicamente al finalizar el curso lectivo.
Fábricas de empleados «defectuosos» y docentes con lagunas
Desde hace mucho tiempo, las escuelas han operado bajo la mentalidad de formar seres humanos únicamente para encajar en empresas, viendo la educación solo como un trámite para conseguir empleo. Pero en las últimas décadas, este modelo se ha roto por completo: las escuelas y las universidades están mandando al mercado profesional lo que podríamos llamar «empleados defectuosos», jóvenes sin las herramientas mínimas ni el pensamiento crítico necesario.
El problema es tan profundo que abarca la raíz misma de la enseñanza. En la última década, incluso los propios docentes que salen de las universidades preparados para formar a las nuevas generaciones llegan al aula con graves lagunas académicas. ¿Cómo podemos exigir un nivel de excelencia a los alumnos si quienes los educan arrastran fallas estructurales desde su propia formación universitaria?
El 50 % del sistema complaciente y la generación de cristal»
Volviendo al 50 % de responsabilidad que le corresponde al sistema educativo, nos topamos con una realidad amarga: nos hemos sometido a una agenda complaciente que ha dejado al docente con las manos atadas. Bajo la excusa de no contrariar las tendencias internacionales, se ha construido un entorno para complacer a muchachos de cristal donde el respeto hacia la autoridad del maestro se ha ido al piso.
En las aulas actuales, un estudiante puede faltarle el respeto gravemente a un profesor, pero al docente ni siquiera se le permite alzar la voz para corregirlo porque el alumno se ofende. Con tal de que el sistema o el centro educativo no queden como los malos de la película, prefieren desarmar al maestro y dejar la falta sin sanción. Este sobreproteccionismo no está formando ciudadanos fuertes, sino personas vulnerables e incapaces de asumir responsabilidades.
No todo está perdido: La gente que sí acciona
Sin embargo, para no quedarnos únicamente en la queja y el diagnóstico amargo, hay que reconocer que no todo está perdido. Frente a la pasividad del sistema, existen personas y colectivos que verdaderamente se preocupan por construir un futuro distinto y no se quedan de brazos cruzados.
Un ejemplo vivo de esto es la fundación Lleva un libro en la maleta, que sigue apostando a que compartir una buena lectura en papel todavía puede ser una experiencia placentera y transformadora. Junto a iniciativas como Click Cultural RD, han logrado crear espacios de lectura donde más se necesitan: desde comunidades como Hernando Alonso en Cotuí, Las Ventas de Manoguayabo, Capotillo y Haina, hasta lugares tan remotos en la cordillera como El Gramazo. Hasta allá han llevado libros y oportunidades.
Estos proyectos nos recuerdan una lección fundamental: en lugar de sentarnos a esperar a que el sistema educativo resuelva todo o preguntarnos qué puede hacer el Estado por nosotros, debemos preguntarnos qué podemos hacer nosotros por nuestra gente. El cambio real empieza cuando dejamos de culpar al entorno y comenzamos a trabajar directamente por la comunidad para garantizar un mañana mejor.

