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La democracia no puede financiarse con dinero oscuro.

La democracia no puede financiarse con dinero oscuro.
  • Publishedmayo 7, 2026
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Por Tony Salomón 

La decisión del gobierno de reducir en un cincuenta por ciento el financiamiento a los partidos políticos abre un debate peligroso para el futuro de la democracia. Lo que algunos presentan como una medida de ahorro o castigo a la clase política, en la práctica puede convertirse en la mayor oportunidad para que sectores vinculados al dinero ilícito penetren con más fuerza las estructuras partidarias del país.

La política cuesta: Organizar partidos, formar dirigentes, movilizar ciudadanos y sostener procesos democráticos requiere recursos. Cuando el Estado reduce su participación en ese financiamiento, el vacio no desaparece: alguien lo ocupa. Y la historia latinoamericana demuestra que muchas veces ese espacio termina siendo llenado por capitales proveniente del narcotráfico, la corrupción y otros sectores oscuros que luego exigen control e influencia sobre las decisiones de poder.

La democracia tiene defectos, como también los tienen las religiones, las empresas y todas las instituciones humanas. Siempre existirán individuos que se infiltren para deformar los principios de esas organizaciones. Sin embargo, destruir o debilitar las estructuras políticas no elimina a los malos, por el contrario, les facilita el camino.

Los partidos políticos son pilares esenciales de cualquier sistema democratico. Son el instrumento mediante el cual los ciudadanos canalizan sus ideas, construyen liderazgos y participan en la dirección del Estado. Debilitar los financieramente, sin crear mecanismos alternativo sólido y transparente, es empujar la política hacia la dependencia de grupos económicos y sectores de dudosa procedencia.

La gran pregunta es ¿que tipo de país quieres construir la sociedad dominicana? Uno donde las autoridades respondan al interés colectivo y a la vocación de servicio, o uno donde quienes financian campañas desde la sombra terminen controlando las decisiones nacionales.

Señor presidente, reducir a la mitad el financiamiento público a los partidos políticos puede parecer popular en medio del descontento social, pero también puede convertirse en una peligrosa puerta de entrada para los sectores más nefastos de la sociedad.

Los pueblos, al final, terminan viviendo las consecuencias de lo que permiten. Y cuando la indeferencia sustituye la reflexión, las lamentaciones suelen llegar de maciado tarde.

 

 

 

Nota:» La Prensa Tras La Verdad. Se reserva el derecho de publicar trabajos de Opinión u otras categorías, con errores de sintaxis/redacción. Como también no somos responsables de los conceptos emitidos por su autor

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