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Es también preservar la identidad dominicana
Por: Mtro. Rafael Paradell (Escuela de Comunicación UASD)
Cuando una universidad se aproxima a sus quinientos años de existencia, no basta con preparar una gran celebración. La ocasión debe convertirse, ante todo, en una oportunidad para rescatar, estudiar, preservar y difundir su memoria histórica. En el caso de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, esa memoria trasciende a la propia institución: forma parte de la historia y de la identidad del pueblo dominicano.
La UASD, heredera de una tradición universitaria que se remonta a 1538, posee un patrimonio documental de extraordinario valor. Sin embargo, todavía existen períodos de su historia que requieren una investigación más profunda y rigurosa. Por ello, conocer nuestro pasado no puede ser una tarea limitada a las efemérides. La memoria de la Primada de América debe estar presente durante todo el año, en las aulas, en las investigaciones, en las publicaciones, en los documentales y en los medios de comunicación universitarios.
En esta labor destaca el trabajo desarrollado durante 24 años por el realizador e investigador audiovisual Ángel Ruiz-Bazán, dedicado al rescate de la memoria histórica de la UASD. Su trayectoria estuvo vinculada, además, al trabajo de la prominente historiadora dominica Sor Águeda Rodríguez Cruz, profesora emérita de la Universidad de Salamanca y doctora honoris causa de la UASD, reconocida especialista en la historia de las universidades hispanoamericanas.
Ruiz-Bazán ha llevado su investigación más allá de nuestras fronteras, realizando búsquedas en Roma y Sevilla, donde logró rescatar documentos fundamentales para la historia de la Universidad, entre ellos la copia más antigua localizada de la Bula In Apostolatus Culmine, documento pontificio mediante el cual Paulo III erigió la Universidad de Santo Domingo en 1538, así como los primeros estatutos universitarios. Estos hallazgos poseen un extraordinario valor histórico, pues permiten acercarnos a las fuentes que testimonian los orígenes de la institución y ayudan a comprender la dimensión continental de la Primada de América.
Su trabajo demuestra que la historia no puede construirse únicamente a partir de lo que creemos saber. Hay que acudir a los documentos, interrogar las fuentes y continuar buscando aquello que todavía permanece oculto en los archivos.
Precisamente por ello, Ruiz-Bazán prepara ahora una nueva investigación sobre el período comprendido entre 1538 y 1554, una de las etapas menos conocidas de los primeros años de la Universidad. Su propósito es profundizar esta búsqueda en el Archivo General de Indias, en Sevilla, con el apoyo de las autoridades universitarias. Se trata de una tarea que no debe entenderse solamente como un proyecto individual, sino como una contribución al conocimiento de nuestras propias raíces.
La conferencia magistral «Primer Estatuto Orgánico: Universidad Primada de América 1754», que será impartida por Ruiz-Bazán el próximo jueves 10 de septiembre, a las 5:00 de la tarde, en el Paraninfo Ricardo Michel de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UASD, constituye, por tanto, mucho más que una exposición sobre un antiguo documento. Es una invitación a mirar nuestra historia con nuevos ojos y a comprender que cada documento recuperado es una pieza más para reconstruir la identidad de la Universidad y, con ella, una parte esencial de la identidad dominicana.
Cuando una universidad se aproxima a sus quinientos años, no basta con celebrar la efeméride; hay que aprovechar la oportunidad para rescatar, organizar, preservar y estudiar el patrimonio documental de su memoria histórica. Ese debe ser uno de los grandes desafíos de la UASD rumbo a su quinto centenario: no solamente celebrar sus cinco siglos, sino conocerlos, investigarlos y transmitirlos a las nuevas generaciones.
Porque una institución que conoce su historia fortalece su identidad. Y una sociedad que preserva su memoria comprende mejor su presente y puede construir con mayor conciencia su futuro. La UASD no debe llegar a sus quinientos años solamente con una historia para celebrar, sino con una memoria cada vez más investigada, documentada y conocida. Esa es, quizás, la mejor manera de honrar a la Primada de América y de legar a las generaciones futuras el conocimiento de aquello que nos funda.

