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Por Dr. Amín Cruz
«La paz no puede mantenerse por la fuerza; solo puede lograrse mediante el entendimiento.» Albert Einstein
New York, USA. – La paz como decisión y no como casualidad: El Día Internacional de la Paz llega este año en un contexto marcado por la multiplicación de conflictos armados, el debilitamiento de la solidaridad internacional y la creciente polarización social. El Secretario General de la ONU, António Guterres, recordó que la paz no es un proceso automático, sino una decisión compartida y consciente de invertir en un futuro mejor.
La consigna “Invertir en la paz: para todos, en todas partes y todos los días” remite a los principios fundacionales de las Naciones Unidas, creadas tras la devastación de la Segunda Guerra Mundial. Hoy, más que nunca, esos principios se enfrentan a la prueba de la realidad: guerras más complejas, violencia transnacional y sociedades fragmentadas.
Los jóvenes reclaman ser parte del presente y futuro, en Nairobi, estudiantes universitarios alzaron su voz para exigir mayor participación en las decisiones que afectan a sus comunidades. Benedict Wambuya, de la Universidad Jomo Kenyatta, denunció que los jóvenes son sistemáticamente excluidos de los procesos de paz. Su compañero Benedict Kioko subrayó que el diálogo y el entendimiento mutuo son la base de cualquier paz duradera.
Festus Musau, de la Universidad Técnica de Kenya, fue más allá: “La paz comienza con cada persona”. Este llamado refleja una verdad incómoda: la paz no puede construirse únicamente desde los gobiernos o las instituciones internacionales, sino desde la acción cotidiana de los ciudadanos.
Debemos comenzar a construir la paz desde abajo, Guterres reconoció que, pese a la fragilidad del sistema internacional, existen arquitectos invisibles de la paz: voluntarios, activistas, mediadores y comunidades que tienden puentes y promueven el diálogo. Acción tras acción, estos actores demuestran que la paz no es una utopía, sino una construcción posible desde lo local.
La ONU, con sus 193 Estados Miembros, mantiene actualmente 11 operaciones de mantenimiento de la paz y promueve iniciativas como el Círculo por la Paz y la campaña Actúa Ahora. Sin embargo, la magnitud de los desafíos terrorismo, extremismo violento, desastres climáticos, migración forzada exige nuevas formas de solidaridad y cooperación internacional.
La contradicción del multilateralismo, la contradicción de la contradicción decía Mao; el discurso oficial contrasta con la realidad: mientras se celebra el Día Internacional de la Paz, más de 60 conflictos armados siguen activos en el planeta. La inversión en armas supera con creces la inversión en educación y salud, y la diplomacia se ve debilitada por intereses geopolíticos.
La paz, como advierte Guterres, es hoy un bien “peligrosamente escaso”. La falta de diálogo, el retroceso de la solidaridad y la indiferencia ante el sufrimiento humano ponen en riesgo la estabilidad global. Invertir en la paz significa redistribuir recursos hacia la justicia social, la igualdad de género, el desarrollo sostenible y la protección de los derechos humanos.
¿Dónde la paz puede ser el compromiso activo? El Día Internacional de la Paz no debe convertirse en un ritual vacío. Es un recordatorio de que la paz requiere decisiones concretas: más diplomacia, más diálogo, más mediación y más prevención. Pero también exige la participación activa de los pueblos, especialmente de los jóvenes, quienes representan la esperanza de un futuro distinto.
La paz no puede seguir siendo un eslogan repetido en discursos solemnes mientras las guerras se multiplican y la desigualdad se profundiza. Convertirla en realidad implica romper con la indiferencia y la hipocresía institucional, redistribuir recursos hacia la justicia social y garantizar que las voces de los jóvenes y las comunidades sean escuchadas en los espacios de decisión.
La paz auténtica no se decreta desde arriba: se construye desde abajo, en las calles, en las aulas, en los hogares y en los corazones de quienes se niegan a aceptar la violencia como destino. Invertir en la paz es invertir en humanidad, en dignidad y en futuro.
«La paz comienza con una sonrisa.» Madre Teresa de Calcuta
Dr. Amín Cruz, CEO, presidente y fundador del Congreso Hispanoamericano de Prensa y del Congreso Mundial de Prensa; Padre Embajador del Periodismo Hispanoamericano y Latinoamericano, diplomático, periodista, historiador, escritor y educador.

