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LA UASD: CUNA HISTÓRICA DE LA MEDICINA DOMINICANA Y ESCUELA DE SERVICIO AL PUEBLO.

LA UASD: CUNA HISTÓRICA DE LA MEDICINA DOMINICANA Y ESCUELA DE SERVICIO AL PUEBLO.
Redacción
  • Publishedoctubre 13, 2026
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LA UASD: CUNA HISTÓRICA DE LA MEDICINA DOMINICANA Y ESCUELA DE SERVICIO AL PUEBLO

Por: Ángel Ruiz-Bazán
Periodista, realizador e investigador audiovisual

La historia de la medicina dominicana no puede escribirse sin reconocer el papel fundamental de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), institución que, desde sus orígenes, ha contribuido a la formación de generaciones de profesionales comprometidos con la ciencia, la preservación de la vida y el bienestar de la sociedad.

Desde la fundación de la Universidad de Santo Domingo, el 28 de octubre de 1538, pasando por la de Santo Tomás de Aquino, por el Instituto Profesional, creado en 1866, y la Universidad de Santo Domingo, restablecida en 1914, hasta su transformación en Universidad Autónoma de Santo Domingo en 1961, la institución ha atravesado diferentes etapas históricas, políticas y académicas. En ese largo recorrido, la enseñanza de la medicina ha ocupado un lugar esencial en su misión educativa.

A pesar de las interrupciones, las limitaciones económicas, las dificultades políticas y la precariedad de los recursos sanitarios de distintas épocas, la Universidad mantuvo su compromiso con la preparación de médicos capaces de responder a las necesidades de la población. La formación médica evolucionó desde los primeros programas de estudios teóricos y prácticas clínicas hasta la consolidación de una Facultad de Ciencias Médicas y, posteriormente, de Ciencias de la Salud, con laboratorios, hospitales docentes, especialidades y programas de posgrado.

En ese proceso sobresalen figuras como los doctores Darío Contreras, Fernando Arturo Defilló, Luis Eduardo Aybar y Fabio Mota, cuyos nombres están vinculados al desarrollo de la medicina dominicana. También ocupa un lugar extraordinario la doctora Andrea Evangelina Rodríguez Perozo, quien en 1911 se convirtió en la primera mujer dominicana graduada en Medicina, abriendo caminos en una sociedad que imponía enormes barreras al acceso femenino a la educación superior. Su trayectoria trascendió la práctica médica y abarcó la salud pública, la educación sexual y la defensa de los derechos de la mujer.

La grandeza de esta tradición universitaria no reside únicamente en los títulos expedidos ni en el prestigio de sus egresados. Se expresa, sobre todo, en la contribución de generaciones de médicos que han atendido a enfermos, trabajado en hospitales, comunidades rurales y barrios populares, participado en campañas de prevención y ofrecido asistencia a personas con escasos recursos. Su labor ha contribuido a aliviar el sufrimiento, salvar vidas y fortalecer la respuesta sanitaria nacional.

La UASD representa, por tanto, mucho más que una institución docente: constituye un patrimonio científico y social de la República Dominicana. Su Facultad de Ciencias de la Salud ha sido escenario de la formación de profesionales que han dedicado sus conocimientos al servicio de la población, y continúa preparando a miles de estudiantes de Medicina y otras disciplinas sanitarias que tendrán la responsabilidad de afrontar los desafíos presentes y futuros de la salud pública.

Reconocer esta historia es rendir homenaje a los maestros que transmitieron sus conocimientos, a los médicos que ejercieron su profesión en circunstancias difíciles, a las mujeres que vencieron las barreras de su tiempo y a los estudiantes que eligieron dedicar sus vidas al cuidado de los demás.

La grandeza histórica de la UASD se mide también por las vidas que sus egresados han contribuido a preservar, por el conocimiento que ha puesto al servicio de la sociedad y por su permanente compromiso con el derecho a la salud. Defender y fortalecer esa misión es honrar la memoria de quienes abrieron el camino y garantizar que las nuevas generaciones de médicos continúen llevando ciencia, esperanza y atención humana a cada rincón del país.

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