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Por: Rafael Paradell Díaz
Una conferencia magistral de Ángel Ruiz-Bazán se convierte en un reencuentro con la memoria, los documentos fundacionales y la identidad histórica de la Universidad Primada de América
El Auditorio Ricardo Michel de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) se vistió de gala el pasado jueves 10 de septiembre de 2026. En ese histórico escenario, donde tantas veces se han debatido las ideas que han marcado el devenir académico y social de la República Dominicana, se produjo un verdadero reencuentro con los orígenes de la educación superior en América.
El Realizador e Investigador Audiovisual de la Academia, Ángel Ruiz-Bazán, dictó la conferencia magistral “Primer Estatuto Orgánico de la Universidad Primada de América, 1754”, fruto de años de investigación, búsqueda documental e interpretación histórica sobre las bases jurídicas que rigieron a la Universidad de Santo Domingo, hoy Universidad Autónoma de Santo Domingo.
Más que una conferencia, la jornada constituyó un viaje hacia las raíces de una institución que forma parte esencial de la memoria histórica dominicana y del patrimonio universitario del continente americano.
Una investigación nacida hace 25 año
La historia de esta investigación comenzó en 2001, cuando Ángel Ruiz-Bazán inició la realización del documental “Universidad de Santo Domingo, Primada de América”, proyecto que culminaría en 2004 y que posteriormente sería nominado a los Premios Casandra de la República Dominicana y presentado en festivales internacionales de cine de La Habana y Río de Janeiro.
Durante el proceso de realización del documental, Ruiz-Bazán tuvo la oportunidad de conocer a Sor Águeda Rodríguez Cruz, profesora emérita de la Universidad de Salamanca y doctora honoris causa de la UASD, considerada una de las grandes investigadoras de la historia de las universidades de América.
A partir de aquel encuentro comenzó una colaboración que trascendería la producción cinematográfica para convertirse en una verdadera misión de rescate de la memoria histórica de la Universidad de Santo Domingo.
Durante años, ambos investigadores emprendieron la búsqueda de documentos que permitieran reconstruir, con mayor precisión, los orígenes y la evolución de la primera universidad fundada en el continente americano.
De la bula papal al Estatuto de 1754
Durante la gestión del Rector Magnífico, doctor Franklin García Fermín (2008-2011), Sor Águeda Rodríguez Cruz fue invitada por la Rectoría para ofrecer una conferencia sobre la bula papal In Apostolatus Culmine, documento fundamental en la historia de la Universidad de Santo Domingo. Parte de aquella documentación y del trabajo de investigación fue expuesta en el Museo de la UASD.
Mientras tanto, la investigación de Ruiz-Bazán y Sor Águeda continuaba.
Posteriormente, durante la gestión del Rector Magnífico, maestro Mateo Aquino Febrillet, y con el respaldo de la Rectoría, Ángel Ruiz-Bazán profundizó sus investigaciones en diversos archivos históricos de Europa y América.
Trabajó en los Archivos de Santa Sabina y el Archivo Secreto Vaticano, en Roma; en el Archivo General de Indias, en Sevilla, España; y en el Archivo Central y la Biblioteca de la Universidad de La Habana, siguiendo las huellas documentales de la Universidad de Santo Domingo.
Y fue precisamente en el Archivo General de Indias donde se produciría uno de los momentos más importantes de esta investigación.
Una verdadera joya histórica
Entre legajos, documentos antiguos y expedientes que durante siglos habían permanecido en los fondos del archivo sevillano, Ruiz-Bazán encontró una verdadera joya histórica: el Primer Estatuto Orgánico de la Real y Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino, de 1754, documento que constituye una pieza fundamental para comprender la organización, funcionamiento y vida académica de la universidad en aquella época.
El hallazgo representó mucho más que encontrar un antiguo documento.
Significó recuperar una parte esencial de la memoria institucional de la Universidad Primada de América.
Durante la conferencia, Ruiz-Bazán mostró parte del Estatuto y explicó algunos de sus artículos, poniendo de relieve las reglamentaciones que normaban la vida universitaria en el siglo XVIII.
Según explicó, antes de la promulgación de este Estatuto, la Universidad de Santo Domingo se regía por reglamentaciones provenientes, fundamentalmente, de las universidades españolas de Alcalá de Henares y Salamanca.
La documentación permite, por tanto, observar cómo se fue configurando progresivamente una personalidad jurídica y académica propia en la universidad dominicana.
La Habana y Santo Domingo: una historia universitaria entrelazada
Uno de los aspectos más interesantes abordados durante la conferencia fue la relación histórica entre la Universidad de Santo Domingo y la Universidad de La Habana.
Ruiz-Bazán explicó que la Universidad de San Jerónimo de La Habana recibió inicialmente reglamentaciones vinculadas con la tradición universitaria de Santo Domingo. Posteriormente, al elaborar sus propios estatutos en 1732, la universidad habanera los entregó a la de Santo Domingo.
De esta manera se produjo un singular intercambio documental entre ambas instituciones, en el que la universidad de La Habana, vinculada históricamente a la tradición universitaria dominicana, terminó entregando a Santo Domingo sus propios estatutos, aunque estos presentaran determinadas variaciones.
La historia de ambas universidades aparece así unida por una relación académica e institucional que merece ser estudiada con mayor profundidad.
Ruiz-Bazán recordó además que Santo Domingo llegó a ser considerada en aquella época “la Atenas del Nuevo Mundo”, debido a la importancia que alcanzó como centro de formación académica y al flujo de estudiantes que llegaban hasta la ciudad para cursar estudios y obtener grados universitarios.
Incluso señaló que el primer rector de la Universidad de La Habana había obtenido su formación universitaria en Santo Domingo, otro dato que revela la influencia que ejerció la Universidad Primada de América en el desarrollo de la educación superior del Caribe.
Una nueva frontera de investigación: 1538-1554
Pero el hallazgo del Estatuto de 1754 no representa el final de la investigación.
Por el contrario, abre nuevas preguntas.
Durante su exposición, Ruiz-Bazán anunció que tiene preparada una nueva investigación dedicada a uno de los períodos más complejos y menos documentados de la historia universitaria dominicana: los años comprendidos entre 1538 y 1554.
“Hay que seguir investigando”, sostuvo el conferencista, al señalar la necesidad de regresar al Archivo General de Indias para continuar hurgando en los documentos que permitan esclarecer los primeros años de la institución.
Recordó, en ese sentido, las orientaciones de Sor Águeda Rodríguez Cruz, quien, a su vez, ha continuado los pasos investigativos de destacados historiadores de las universidades hispanoamericanas, entre ellos el investigador Beltrán de Heredia.
La investigación histórica, afirmó, todavía tiene páginas por descubrir.
Llevar la historia a todo el país
Uno de los mensajes centrales de la conferencia fue la necesidad de que la historia de la Universidad Primada de América deje de ser patrimonio exclusivo de los especialistas y llegue a todos los dominicanos.
Ruiz-Bazán planteó la necesidad de difundir esta historia por cada rincón de la República Dominicana, en universidades, institutos, escuelas y centros culturales, así como proyectarla internacionalmente.
“Todos deben conocer este tesoro que tenemos, nuestra primacía, la historia de la primera universidad de América, la piedra angular de la educación superior en el continente americano”, expresó.
Para el investigador, conocer la historia de la UASD no constituye solamente un ejercicio académico. Es también una forma de comprender la identidad nacional y el papel que ha desempeñado la República Dominicana en la historia intelectual y educativa del continente.
Un reconocimiento a quienes hicieron posible el camino
Al finalizar su intervención, Ángel Ruiz-Bazán expresó su agradecimiento al Rector Magnífico de la UASD, doctor Jorge Salomón Asjana David, así como a los exrectores doctor Franklin García Fermín y maestro Mateo Aquino Febrillet, por el respaldo que, desde sus respectivas gestiones, hicieron posible avanzar en este proceso de investigación.
De manera especial, reconoció también a Sor Águeda Rodríguez Cruz, compañera de investigación durante años y figura fundamental en este rescate documental.
Asimismo, exhortó a las actuales autoridades universitarias y a las nuevas generaciones de investigadores a continuar profundizando en el estudio de la historia institucional, particularmente ahora que la UASD se aproxima al horizonte de sus 500 años de historia.
Una sala llena de historia
La conferencia contó con la presencia del Rector Magnífico de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, doctor Jorge Salomón Asjana David; los exrectores Julio Ravelo Astacio, Franklin García Fermín, Iván Grullón Fernández y Fernando Sánchez Martínez; el prior del Convento de los Dominicos, fray José Alberto; el embajador de Cuba en la República Dominicana Ángel Arzuaga Reyes, además de vicerrectores, decanos, autoridades académicas, investigadores, rectores invitados de otras instituciones de educación superior, profesores, servidores administrativos y estudiantes.
La presencia de distintas generaciones de autoridades universitarias otorgó a la actividad un significado especial.
Allí estaban quienes han conducido la Universidad en diferentes momentos de su historia reciente, junto a profesores, investigadores y estudiantes que representan el futuro de la institución.
Y en medio de todos ellos, un documento de 1754 volvió a hablar.
Más que una conferencia
La tarde del 10 de septiembre no fue simplemente una actividad académica. Fue un encuentro entre el presente y el pasado. Fue volver la mirada hacia la Orden de los Predicadores Dominicos que, siglos atrás, organizaron una institución, destinada a convertirse en una de las grandes referencias educativas del continente.
Fue reencontrarse con documentos que sobrevivieron al paso del tiempo y que hoy permiten comprender cómo se construyó la vida universitaria en Santo Domingo. Fue, en definitiva, un reencuentro con la historia, con los orígenes y con la identidad.
El Estatuto Orgánico de 1754, rescatado de los archivos de Sevilla, no es únicamente un conjunto de antiguas disposiciones jurídicas. Es una ventana abierta a la universidad de otro tiempo y una pieza que ayuda a reconstruir la larga trayectoria de una institución que ha atravesado siglos, transformaciones políticas, sociales y culturales, hasta convertirse en la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
A las puertas de sus cinco siglos, la UASD tiene ante sí el enorme desafío de seguir descubriendo su propia historia.
Porque una universidad que conoce sus raíces comprende mejor su presente y puede proyectar con mayor claridad su futuro.
Y como quedó demostrado aquella tarde en el Auditorio Ricardo Michel, la historia de la Universidad Primada de América todavía tiene mucho que contar.

