viernes, 5 de junio de 2026
Santo Domingo: 28°C
La libertad de Prensa solo es posible en Regímenes democráticos
Opinión Portada

La UASD y el Compromiso con el Medio Ambiente: Una Tarea de Todos.

La UASD y el Compromiso con el Medio Ambiente: Una Tarea de Todos.
Redacción
  • Publishedjunio 5, 2026
Getting your Trinity Audio player ready...

 

Por: Ángel Ruiz-Bazán

Jorge Salomón Asjana David conversaba sobre el medio ambiente y el papel que debe desempeñar la Universidad Autónoma de Santo Domingo en la protección de los recursos naturales del país. Era una conversación pausada, cargada de inquietudes, preguntas y reflexiones sobre uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo.

—Vivimos una época en la que la naturaleza nos está enviando señales cada vez más claras.

Por un instante ambos guardaron silencio.

—¿A qué te refieres exactamente? —preguntó uno de ellos.

—A los efectos del cambio climático, a la contaminación de nuestros ríos, a la pérdida de bosques, a la escasez de agua en algunas comunidades. Son situaciones que ya no pertenecen al futuro; forman parte de nuestro presente.

La reflexión pareció despertar nuevas interrogantes.

—¿Y qué papel debe desempeñar la UASD ante esa realidad?

—Uno fundamental. La universidad del Estado no puede permanecer indiferente. Tiene el deber de investigar, educar y servir. Debe convertirse en una de las principales voces en defensa del medio ambiente y en promotora de soluciones sostenibles para el país.

—¿Crees que la academia puede influir realmente en esos procesos?

—Sin ninguna duda. La UASD cuenta con profesores, investigadores, estudiantes y especialistas capaces de aportar conocimientos científicos para enfrentar muchos de estos problemas. Pero además tiene algo muy importante: la capacidad de formar conciencia.

La conversación se detuvo brevemente.

—Porque proteger el medio ambiente no es solo responsabilidad de los gobiernos.

—Exactamente. Es una responsabilidad compartida. Todos debemos comprender que el agua que desperdiciamos, el árbol que se tala sin necesidad o la basura que arrojamos a un río terminan afectando nuestra propia calidad de vida.

—Entonces el primer paso es educar.

—Y educar permanentemente. Necesitamos campañas de sensibilización, programas comunitarios, proyectos estudiantiles y actividades que acerquen la ciencia ambiental a la población.

Ambos parecían coincidir plenamente.

—Pienso en nuestros ríos —comentó uno de ellos—. Muchos de ellos han sido esenciales para el desarrollo de las comunidades y, sin embargo, enfrentan graves amenazas.

—Por eso la preservación de las cuencas hidrográficas debe ser una prioridad. Sin agua limpia no hay agricultura, no hay salud, no hay desarrollo. Defender nuestros ríos es defender la vida misma.

—Y también nuestros bosques.

—Por supuesto. Los bosques protegen las fuentes de agua, regulan el clima, conservan la biodiversidad y ayudan a mitigar los efectos del calentamiento global. Cada árbol sembrado representa una inversión en el futuro.

La conversación avanzaba con la misma serenidad con que nacían las ideas.

—¿Qué más podría hacer la universidad?

—Mucho. Impulsar investigaciones sobre energías renovables, promover prácticas sostenibles dentro de sus propios recintos, apoyar programas de reciclaje, colaborar con las comunidades en la protección de áreas verdes y fomentar una cultura de respeto hacia los recursos naturales.

—Que la UASD se convierta también en un ejemplo.

—Exactamente. Una institución que no solo enseñe sobre sostenibilidad, sino que la practique y la promueva.

Por unos segundos volvieron a guardar silencio.

—Hay algo que no debemos olvidar.

—¿Qué cosa?

—Que el medio ambiente no es un tema aislado. Está relacionado con la salud, la economía, la producción agrícola, la calidad de vida y el bienestar de las futuras generaciones.

—En otras palabras, cuidar la naturaleza es cuidar a las personas.

—Así es.

La conversación se acercaba a su final.

—Entonces la gran tarea consiste en crear una ciudadanía más consciente y comprometida.

—Una ciudadanía que entienda que proteger el agua, los ríos, los bosques y la biodiversidad no es una opción, sino una necesidad.

—Y que la UASD debe liderar ese esfuerzo.

—Con conocimiento, con investigación, con educación y con servicio a la sociedad.

Ambos quedaron pensativos durante unos instantes.

—Porque el futuro del país también depende de la manera en que cuidemos nuestros recursos naturales.

—Y porque una universidad comprometida con el medio ambiente es una universidad comprometida con la vida.

La conversación terminó, pero la reflexión permaneció abierta. Ambos coincidían en una misma convicción: la UASD tiene la responsabilidad histórica de contribuir a la construcción de una cultura ambiental más sólida, más consciente y más participativa, donde cada ciudadano comprenda que proteger la naturaleza es proteger el presente y garantizar el futuro de la nación dominicana.

Spread the love

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *