Las lágrimas del dólar
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Por Miguel SOLANO
Cuando expresé que la guerra no sería militar sino financiera, monetaria, poca gente en el mundo lo entendió.
Debo empezar aclarando que los historiadores acordaron que la historia nace en el momento en que el hombre empieza a usar el lenguaje escrito y empieza a usarlo como una tecnología de control, gobernanza y poder, hace unos 4 mil años antes de Cristo.

Pues bien, desde esa época, hace unos 7 mil años, todos los estados surgidos acordaron y aplicaron el uso de la violencia como única forma de conquista y control. Y los imperios nacieron y existieron gobernados bajo el dominio de las leyes «nacer, crecer, desarrollarse y morir», como le ocurre ahora al imperio yankee.
China acaba de darle un giro de 360 grados a esos 7 mil años de Historia. Por primera vez en la historia de la humanidad un Estado ha decidido enfrentar todos los desafíos a través de un sistema tecnológico que proporciona paz, armonía y progreso material y espiritual, ¡no guerra!
En tal sentido no han buscado derrotar, militarmente, «al enemigo» y tampoco proporcionale humillación diplomática.
Los tácticos chinos, la generación del «Arte de la Guerra», eligieron hacer razonar a su fuente de poder: el dólar. Ayer, South Africa, firmó un acuerdo de 300 billones de dólares para usar la moneda y el sistema financiero BRICS. Fíjense en el detalle, no enfadaron al dólar, no lo eliminaron, crearon un sistema de pago alternativo. Los pagos que antes duraban 3 días y eran muy costosos ahora se realizan en 7 segundos y prácticamente no tienen costos operativos.
Ahora, la economía africana de 2.6 billones de dólares se independizó del sistema Bretton Woods, posee oficinas operativas en Lagos, Nairobi y Cairo. El oro sudafricano ha pasado a ser reserva de la moneda BRICS y la tecnología china proporciona el sistema de pago electrónico, Rusia y la India todas sus ciencias y sus recursos naturales y humanos. China decidió que la tecnología para la paz es más poderosa que ninguna otra y ha dejado que al dólar lo transforme su propio cáncer.

