Mariluz Fermín: una historia de sacrificio, fortaleza y superación desde la diáspora dominicana.
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La vicepresidenta de la Seccional del PRM en Nueva York destaca el esfuerzo familiar, la perseverancia y los valores que han marcado su trayectoria como mujer emigrante.
Nueva York.– La dirigente política dominicana vicepresidenta de la Seccional del Partido Revolucionario Moderno (PRM) en Nueva York, compartió una reflexión sobre los sacrificios, desafíos y experiencias que han marcado su vida desde que emigró a temprana edad en busca de mejores oportunidades.
Define su trayectoria como el resultado de años de trabajo, perseverancia y compromiso con su familia. Haber cruzado fronteras siendo joven, sostiene, significó asumir responsabilidades y enfrentar los retos propios de comenzar una nueva vida lejos de su tierra.
Su historia, como la de miles de dominicanos residentes en el exterior, estuvo estrechamente vinculada al deseo de contribuir al bienestar de sus padres, hermanos y demás familiares, convirtiendo la emigración no solo en una búsqueda de progreso personal, sino también en un compromiso colectivo.
“Soy la prueba viviente de que la verdadera fortaleza nace de un corazón noble”, expresó al recordar el camino recorrido y los obstáculos que ha tenido que superar.
La dirigente señala que sus diferentes roles como mujer, madre y amiga han contribuido a moldear su carácter y su manera de enfrentar las dificultades. Para ella, alcanzar metas no ha significado abandonar sus principios, sino avanzar conservando la sensibilidad, la solidaridad y el vínculo con quienes han formado parte de su historia.
asegura que hoy puede mirar hacia atrás con orgullo por haber enfrentado cada etapa con determinación, manteniendo la frente en alto y procurando construir su propio camino sin perder su esencia.
Su testimonio también refleja una realidad profundamente vinculada a la diáspora dominicana en Estados Unidos: hombres y mujeres que han dedicado décadas de esfuerzo a levantar sus familias, mantener sus vínculos con la República Dominicana y abrir espacios de participación en las comunidades donde residen.
Desde su posición como vicepresidenta de la Seccional del PRM en Nueva York, suma esa experiencia de vida a su participación política y comunitaria, reivindicando el trabajo, la familia y la perseverancia como pilares fundamentales de su trayectoria.
“He hecho todo lo que estuvo en mis manos para salir adelante, avanzando con la frente en alto, a la vanguardia y construyendo mi propio camino sin perder jamás la esencia de un alma de buen corazón”, afirmó.
Una historia que, más allá de la actividad política, pone en primer plano el sacrificio de una mujer dominicana que convirtió los desafíos de la emigración en una motivación para avanzar y construir su propio destino.

