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Mesa Nacional para la Milagrosa Migración Graciones y Refugiados República Dominicana (MENAMIRD).

Mesa Nacional  para  la Milagrosa Migración Graciones  y Refugiados República  Dominicana  (MENAMIRD).
Redacción
  • Publishedjulio 30, 2026
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Las organizaciones que conforman la Mesa Nacional para las Migraciones y Refugiados en

República Dominicana (MENAMIRD), organizaciones comprometidas con la promoción,

protección y defensa de los derechos humanos, comparecemos hoy ante la opinión pública

nacional e internacional para expresar nuestra profunda preocupación y nuestro más enérgico

rechazo frente a los graves hechos ocurridos durante las últimas semanas en el contexto de los

operativos migratorios desarrollados en el país.

En primer lugar, queremos dejar claramente establecido que reconocemos el derecho soberano

del Estado dominicano a definir y ejecutar su política migratoria, así como a controlar sus

fronteras y regular la permanencia de personas extranjeras conforme a la Constitución y las

leyes.

 

El control migratorio puede ejercerse. Pero jamás mediante actos de humillación, violencia o

tratos incompatibles con la dignidad inherente a toda persona.

Los acontecimientos registrados durante las últimas semanas evidencian una situación que

merece la atención urgente de toda la sociedad dominicana y de la comunidad internacional.

 

Expresamos nuestra profunda indignación ante las imágenes ampliamente difundidas en medios

de comunicación y redes sociales que muestran a un ciudadano haitiano esposado y trasladado

sobre una motocicleta por dos agentes de la Dirección General de Migración en San Juan de la

Maguana, colocado de forma perpendicular sobre el vehículo, como si se tratara de una carga y

no de un ser humano.

 

Detrás de cada persona migrante existe un nombre. Existe una familia. Existe una historia.

Existe una vida. Y existe una dignidad que no desaparece por razón de la nacionalidad o del

estatus migratorio. Lamentablemente, este no constituye un hecho aislado.

 

Durante el último mes se han conocido múltiples denuncias relacionadas con actuaciones

ocurridas en distintas provincias del país, entre ellas Azua y Bávaro, donde se reportó

públicamente el presunto uso de armas de fuego por parte de un miembro de un cuerpo militar

durante una intervención migratoria; así como denuncias relacionadas con deportaciones de

mujeres embarazadas, familias con niños y niñas, personas en condiciones de especial

vulnerabilidad.

 

Recordamos que la República Dominicana y la República de Haití suscribieron el 2 de

diciembre de 1999 el Protocolo de Entendimiento sobre los Mecanismos de Repatriación,

instrumento bilateral que establece principios y garantías mínimas para la ejecución de los

procesos de devolución de nacionales haitianos.

 

Dicho Protocolo dispone que las repatriaciones deben realizarse en condiciones compatibles con

el respeto de la dignidad humana, evitando tratos crueles, inhumanos o degradantes; prohíbe lasexpulsiones colectivas e indiscriminadas; establece la necesidad de una adecuada identificación

de las personas sujetas a repatriación; dispone la coordinación entre las autoridades de ambos

Estados; y contempla salvaguardas especiales para personas en condición de vulnerabilidad,

procurando que los procedimientos se desarrollen con respeto a los derechos fundamentales.

 

Asimismo, la Constitución de la República Dominicana reconoce la dignidad humana como

fundamento del Estado Social y Democrático de Derecho y garantiza el derecho a la integridad

personal, al debido proceso, a la igualdad y a la no discriminación.

 

De igual forma, la República Dominicana ha asumido obligaciones internacionales en virtud de

la Convención Americana sobre Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles

y Políticos, la Convención sobre los Derechos del Niño y otros instrumentos internacionales que

obligan al Estado a proteger los derechos fundamentales de toda persona, independientemente

de su nacionalidad o condición migratoria.

 

EN CONSECUENCIA, SOLICITAMOS AL ESTADO DOMINICANO:

Primero. La apertura inmediata de investigaciones independientes, imparciales y transparentes

sobre todos los hechos denunciados durante los operativos migratorios.

 

Segundo. Que el Ministerio Público determine, conforme al debido proceso, las

responsabilidades administrativas, disciplinarias y penales que correspondan cuando se

comprueben actuaciones contrarias a la ley.

 

Tercero. Que se fortalezcan los mecanismos de supervisión, formación y control de los agentes

responsables de ejecutar la política migratoria, garantizando el estricto cumplimiento de los

estándares nacionales e internacionales de derechos humanos.

 

Cuarto. Que se adopten medidas eficaces para prevenir la repetición de estos hechos y se

garantice una protección reforzada a niños, niñas, adolescentes, mujeres embarazadas, personas

adultas mayores, personas con discapacidad, solicitantes de asilo y demás personas en condición

de vulnerabilidad.

 

También hacemos un llamado a las iglesias, universidades, gremios profesionales, medios de

comunicación, organizaciones de la sociedad civil, organismos nacionales de derechos

humanos, agencias del Sistema de las Naciones Unidas, organismos del Sistema Interamericano,

de Derechos Humanos y al cuerpo diplomático acreditado en la República Dominicana para que

mantengan un seguimiento cercano de esta situación.

 

William Charpantier

Coordinador Nacional de la

MENAMI

REPÚBLICA DOMINICANA

(MENAMIRD).

Documento de Prensa

Las organizaciones que conforman la Mesa Nacional para las Migraciones y Refugiados en

República Dominicana (MENAMIRD), organizaciones comprometidas con la promoción,

protección y defensa de los derechos humanos, comparecemos hoy ante la opinión pública

nacional e internacional para expresar nuestra profunda preocupación y nuestro más enérgico

rechazo frente a los graves hechos ocurridos durante las últimas semanas en el contexto de los

operativos migratorios desarrollados en el país.

En primer lugar, queremos dejar claramente establecido que reconocemos el derecho soberano

del Estado dominicano a definir y ejecutar su política migratoria, así como a controlar sus

fronteras y regular la permanencia de personas extranjeras conforme a la Constitución y las

leyes.

 

El control migratorio puede ejercerse. Pero jamás mediante actos de humillación, violencia o

tratos incompatibles con la dignidad inherente a toda persona.

 

Los acontecimientos registrados durante las últimas semanas evidencian una situación que

merece la atención urgente de toda la sociedad dominicana y de la comunidad internacional.

 

Expresamos nuestra profunda indignación ante las imágenes ampliamente difundidas en medios

de comunicación y redes sociales que muestran a un ciudadano haitiano esposado y trasladado

sobre una motocicleta por dos agentes de la Dirección General de Migración en San Juan de la

Maguana, colocado de forma perpendicular sobre el vehículo, como si se tratara de una carga y

no de un ser humano.

 

Detrás de cada persona migrante existe un nombre. Existe una familia. Existe una historia.

Existe una vida. Y existe una dignidad que no desaparece por razón de la nacionalidad o del

estatus migratorio. Lamentablemente, este no constituye un hecho aislado.

 

Durante el último mes se han conocido múltiples denuncias relacionadas con actuaciones

ocurridas en distintas provincias del país, entre ellas Azua y Bávaro, donde se reportó

públicamente el presunto uso de armas de fuego por parte de un miembro de un cuerpo militar

durante una intervención migratoria; así como denuncias relacionadas con deportaciones de

mujeres embarazadas, familias con niños y niñas, personas en condiciones de especial vulnerabilidad.

Recordamos que la República Dominicana y la República de Haití suscribieron el 2 de

diciembre de 1999 el Protocolo de Entendimiento sobre los Mecanismos de Repatriación,

instrumento bilateral que establece principios y garantías mínimas para la ejecución de los

procesos de devolución de nacionales haitianos.

 

Dicho Protocolo dispone que las repatriaciones deben realizarse en condiciones compatibles con

el respeto de la dignidad humana, evitando tratos crueles, inhumanos o degradantes; prohíbe lasexpulsiones colectivas e indiscriminadas; establece la necesidad de una adecuada identificación

de las personas sujetas a repatriación; dispone la coordinación entre las autoridades de ambos

Estados; y contempla salvaguardas especiales para personas en condición de vulnerabilidad,

procurando que los procedimientos se desarrollen con respeto a los derechos fundamentales.

 

Asimismo, la Constitución de la República Dominicana reconoce la dignidad humana como

fundamento del Estado Social y Democrático de Derecho y garantiza el derecho a la integridad

personal, al debido proceso, a la igualdad y a la no discriminación.

 

De igual forma, la República Dominicana ha asumido obligaciones internacionales en virtud de

la Convención Americana sobre Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles

y Políticos, la Convención sobre los Derechos del Niño y otros instrumentos internacionales que

obligan al Estado a proteger los derechos fundamentales de toda persona, independientemente

de su nacionalidad o condición migratoria.

 

EN CONSECUENCIA, SOLICITAMOS AL ESTADO DOMINICANO:

Primero. La apertura inmediata de investigaciones independientes, imparciales y transparentes

sobre todos los hechos denunciados durante los operativos migratorios.

 

Segundo. Que el Ministerio Público determine, conforme al debido proceso, las

responsabilidades administrativas, disciplinarias y penales que correspondan cuando se

comprueben actuaciones contrarias a la ley.

 

Tercero. Que se fortalezcan los mecanismos de supervisión, formación y control de los agentes

responsables de ejecutar la política migratoria, garantizando el estricto cumplimiento de los

estándares nacionales e internacionales de derechos humanos.

 

Cuarto. Que se adopten medidas eficaces para prevenir la repetición de estos hechos y se

garantice una protección reforzada a niños, niñas, adolescentes, mujeres embarazadas, personas

adultas mayores, personas con discapacidad, solicitantes de asilo y demás personas en condición

de vulnerabilidad.

 

También hacemos un llamado a las iglesias, universidades, gremios profesionales, medios de

comunicación, organizaciones de la sociedad civil, organismos nacionales de derechos

humanos, agencias del Sistema de las Naciones Unidas, organismos del Sistema Interamericano,

de Derechos Humanos y al cuerpo diplomático acreditado en la República Dominicana para que

mantengan un seguimiento cercano de esta situación.

 

William Charpantier

Coordinador Nacional de la

MENAMI

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