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Ordenar el tránsito de la ciudad.

Ordenar el tránsito de la ciudad.
Redacción
  • Publishedoctubre 30, 2026
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Danilo Cruz Pichardo

La Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) acaba de implementar una modalidad para sus ceremonias de investidura, que consiste en distribuir sus graduaciones en tres días consecutivos, con egresados de dos facultades pequeñas y una grande en cada evento, facilitando parqueo en el Campus Universitario a todos los asistentes, incluyendo graduandos, padrinos, madrinas y familiares. Y realizando la celebración de esas actividades solemnes en el Aula Magna, en aire acondicionado, con la participación de las máximas autoridades de la academia de estudios superiores.

Con estos tres eventos se dejan atrás los actos caóticos del pasado, donde investir cuatro y cinco mil jóvenes, de grado y postgrado, implicaba un desorden mayúsculo por carencia de espacio, en la Ciudad Universitaria, para parquear a tantos vehículos. El tapón comprendía todas las calles aledañas a la Zona Universitaria.

Con esa iniciativa universitaria no solo se soluciona un problema interno, sino se envía un mensaje a las autoridades gubernamentales, de forma particular a las del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT), en el sentido de que mediante el uso de la inteligencia se pueden adoptar las medidas necesarias para dar solución al reto de la circulación vehicular en el Gran Santo Domingo.

Recuerdo que en las décadas de los 60 y 70, del siglo pasado, los carros del transporte público se dividían en capota blanca y roja, los cuales se alternaban, es decir, un día sí y un día no. Se observaba un parque vehicular ordenado, pero con el paso del tiempo hemos retrocedido, por falta de políticas técnicas, preventivas y eficientes. De igual manera, la construcción de vías no ha estado en consonancia con el crecimiento de la población.

Y ha estado ausente, gobierno tras gobierno, adelantarse a los problemas futuros, como suele hacerse en la grandes ciudades del mundo,
En República Dominicana las importaciones de automóviles no se detienen, son permanentes, por lo que el número es cada vez mayor, sin crear nuevas vías de comunicación terrestre, ni siquiera dar mantenimiento a las viejas. Para colmo: el INTRANT, en estos más de 6 años, solo ha sido objeto de escándalo de corrupción pública, sin que el Gobierno se refiera a una problemática que lleva preocupación a la ciudadanía, de conformidad a los resultados de diferentes encuestas de opinión.

Todavía el presidente Luis Abinader, en el año y tantos meses que le quedan en el poder, puede contribuir a descongestionar las vías públicas, levantando las obras de infraestructura requeridas, entre ellas dos puentes, avenidas, múltiples pasos a desnivel y elevados en lugares de grandes taponamientos.

Posiblemente sea necesario, adicionalmente, prohibir las importaciones de autos durante un año (por lo menos), aunque sería una medida que requiere ser estudiada previamente para establecer su pertinencia. Mientras tanto, muchas avenidas se pueden convertir en una sola vía, el Estado dominicano levantar múltiples edificaciones para parqueo y las autoridades de DIGESETT eliminar decenas de rutas de guagua, carros de concho y taxi que se adueñan de espacios públicos, obstaculizan la circulación vehicular y contribuyen a la arrabalización de la ciudad.

Las horas más difíciles para el tránsito en el Gran Santo Domingo son aquellas de entrada y salida de trabajo en instituciones públicas y privadas. Lo que se impone, pienso yo, es poner varios horarios diferentes. Además, los sábados y domingos son dos días adicionales y de 24 horas cada uno al igual que los demás.

Son días que supuestamente se toman para el descanso, pero descansa el que quiera, por lo que no se puede descartar la creación de un nuevo calendario laboral que contribuya a la solución del problema del tránsito.

No soy técnico en la materia y entiendo que para la organización del tránsito se requieren expertos en la materia. Sin embargo, es vergonzoso que no se observe una medida en el marco de un programa multifactorial para enfrentar la problemática. Es como si no tuviéramos autoridades, porque se agrava la situación cada día ante la mirada indiferente del Gobierno. Y en la población se observa impotencia.

¿Por qué si las autoridades de la UASD presentan alternativas de solución ante los tapones regulares e, inclusive, que son mayores, a los eventuales, el Gobierno no tiene respuestas al problema del caos vehicular de la ciudad?

Me parece que es cuestión de voluntad. Si hay voluntad solo habría que designar una comisión de técnicos que presente un plan en varias semanas y de inmediato proceder a implementar el conjunto de acciones para la superación del problema.

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