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Por Alexander Grullón Olivence.
En la coyuntura política actual, el Partido Revolucionario Moderno (PRM) enfrenta un desafío fundamental que definirá no solo su futuro electoral, sino su esencia democrática: la selección de su candidatura presidencial. En un momento donde el financiamiento campañas suele convertirse en el factor determinante, el PRM tiene la oportunidad histórica de distinguirse como verdadero garante de los valores democráticos que ayudó a restaurar en el país.
La democracia interna es el primer mandato para cualquier partido que aspire a gobernar una nación. Por ello, el PRM debe establecer urgentemente reglas claras y equitativas que nivelen el terreno de competencia entre sus precandidatos. No podemos permitir que la capacidad económica opaque el mérito, las propuestas y la conexión con las necesidades ciudadanas.
Un modelo de participación innovador
Proponemos que el PRM implemente un sistema que garantice una carrera justa, con énfasis en dos elementos fundamentales:
Primero, la participación obligatoria en debates de ideas organizados en cada región del país. Estos encuentros deben trascender el formato tradicional, permitiendo que habitantes, pequeños y medianos comerciantes, representantes de la sociedad civil y actores provinciales aborden directamente a quienes aspiran a la nominación presidencial.
Segundo, la creación de un fondo equitativo para las precampañas internas, acompañado de límites estrictos de gasto y transparencia absoluta en el financiamiento. Así se garantiza que todos los aspirantes, independientemente de sus recursos personales, puedan dar a conocer sus propuestas.
Recuperar el legado democrático
El PRM no es un partido cualquiera. Emerge de las fuerzas políticas y sociales que históricamente lucharon por el restablecimiento del sistema de libertades públicas en República Dominicana. Esta herencia impone una responsabilidad mayor: constituirse en paradigma de lo que debe ser un partido político del siglo XXI.
Un partido moderno debe reflejar los valores de una sociedad justa, incluyente y plenamente democrática. Esto significa apertura, participación amplia, respeto a las minorías internas y primacía del debate programático sobre las ventajas económicas.
Una oportunidad para el PRM y para el país
La forma en que el PRM gestione este proceso será observada con atención por toda la ciudadanía. Más allá del resultado electoral inmediato, el partido tiene la oportunidad de enviar un mensaje contundente: en la política dominicana, las ideas, los proyectos y la conexión con la gente deben prevalecer sobre los recursos financieros.
El llamado es claro: el PRM debe iniciar desde ya un proceso de consenso interno para establecer estas reglas del juego. No hay tiempo que perder si se quiere construir una candidatura que nazca del debate democrático, legitime ante la ciudadanía y, sobre todo, que esté a la altura de los desafíos que enfrenta la nación dominicana.
La democracia dominicana necesita partidos que practiquen internamente lo que predican externamente. Que el PRM sea el primero en dar este paso histórico.
Nota:»La Prensa Tras La Verdad.Se reserva el derecho de publicar trabajos de Opinión u otras categorías,con errores de sintaxis/redacción. Como también no somos responsables de los conceptos emitidos por su autor»

