PRM afianza su unidad por consenso; Abinader asume el reto de conducir la sucesión de 2028.
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El mandatario inicia una nueva etapa de su vida política como líder y árbitro interno del partido oficialista. Preservar la cohesión durante la escogencia del próximo candidato presidencial será su mayor desafío.
Por Alex G. Olivence
Santo Domingo, R. D.– El Partido Revolucionario Moderno (PRM) logró una importante demostración de madurez política al escoger por consenso a sus nuevas autoridades, evitando una confrontación interna que pudiera afectar la unidad de la organización.
El acuerdo alcanzado fortalece la institucionalidad partidaria y coloca al presidente Luis Abinader como principal líder y árbitro de los procesos internos que deberá enfrentar el PRM durante los próximos años.
Con esta nueva responsabilidad, Abinader inicia una etapa distinta de su vida política. Además de continuar al frente del Gobierno, tendrá la misión de garantizar el equilibrio entre las diferentes corrientes, aspiraciones y liderazgos que conviven dentro del partido oficialista.
El desafío más importante será conducir el proceso mediante el cual el PRM escogerá a su candidato presidencial para las elecciones de 2028. La organización cuenta con varias figuras que aspiran a suceder a Abinader, por lo que será indispensable establecer reglas claras, promover una competencia democrática y asegurar igualdad de condiciones para todos los participantes.
La capacidad del mandatario para mantenerse como árbitro imparcial será determinante. Su liderazgo deberá contribuir a evitar enfrentamientos prematuros, divisiones internas y fisuras que puedan debilitar al partido antes de la contienda electoral.
El consenso alcanzado para escoger a las autoridades demuestra que el PRM puede colocar los intereses colectivos por encima de las aspiraciones particulares. Sin embargo, mantener ese espíritu durante el proceso presidencial será una prueba mucho más compleja.
Abinader tendrá que acompañar la transición sin imponer candidaturas, garantizando que sea la militancia la que decida quién encabezará la boleta presidencial. Al mismo tiempo, deberá trabajar para que quienes no resulten favorecidos permanezcan integrados y respalden al candidato escogido.
Preservar la unidad, administrar las legítimas aspiraciones y entregar un partido cohesionado de cara a 2028 será el mayor reto político de Luis Abinader. De su conducción dependerá, en gran medida, que la sucesión se produzca sin divisiones ni fisuras y que el PRM llegue fortalecido a la próxima competencia electoral.

