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ROMÒN ALMÁNZAR, VIVE .    

ROMÒN ALMÁNZAR, VIVE .    
Redacción
  • Publishedoctubre 30, 2026
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      Por:Christian Paniagua
Humanista, sindicalista e izquierdista; más no disociador… El caballero que nos ocupa fue y vino por la vida, como libre y circunspecto anduvo en palacios y en cobertizos de la patria que lo vio nacer un 20 de septiembre de 1953, así; liso, número tres de nueve hermanos regidos por la pobreza, nació con los ojos serrados, como presintiendo las fealdades del mundo que lo recibió; tiránico. Dígase que el varón quizás lloró en el vientre de su madre, pero, se sabe que sirvió lágrimas al viento poco antes de ser nalgueado -puños cerrados- listo para dar duros golpes sobre cualquier pared. ¡Para luchar se le engendró! Sí, la media isla donde le encargaron nacer -entonces- era de un solo sujeto: un sátrapa y, el recién nacido llegó destinado a repeler al caudillo de la Era que si fue Era. Mismo que proclamó, sobre este suelo “…solamente yo robo” y ¡cuidado! -parte del botín- la capital de la república, por sus fueros; el fulano la declaró “Ciudad Trujillo” -suya- además de muchasmujeres del litoral.

Después, Ramón Almánzar, a poco de abrirse al barrio, la suerte del niño fue trabajar: limpiar zapatos y brillar botas para subsistir y palear el hambre y otras carencias -injusticias– entre otras, pero, la pasión por justicia social sería saciada en las aulas, su trinchera favorita. A sus 17 años (…sobre todo pronóstico) el osado movió la pesada piedra que oculta la luz que brilla al otro lado y se licenció en Agronomía, “¡Reviva el campo y viva Almánzar!”,gritaría la gente de tierra adentro y en las ciudades. Tan dedicado fue que muy pronto abrió otros caminos y, paleando desigualdades se doctoró en agronomía: ¡Amen! Luego, sin prisa, pero sin pausa se graduó de doctor en derecho. ¡Gran abogado! Así, a poco se alzó con la dirección de la Asociación Nacional de Ingenieros (ANPA) Y, MANOS Y GENIO A LA OBRA.

Sindicalista consumado y entregado al oficio, sobresalió por lo que hizo en favor del pueblo llano. Presente, sirviendo sin servirse del puesto, Almánzardespuntó porque conocía al hombre en su justa medida y no patrocinó ni yerros ni ofensas ni a hombres ni a mujeres de a pie. Por ahí prendió la política en el dirigente y fue postulado –dos veces– a la presidencia de la república por el Movimiento Alternativa Revolucionaria.

Ramón Almánzar ejemplar: atento a coronar para instalar ideas. Sabiduría que fue adquiriendo a rudas penas -estudiando- pasando páginas para la izquierda: su amada “izquierda”, su razón de ser (…su biblioteca personal jamás cesó, se nutrió de ejemplares clásicos, cada día). En ese orden, la izquierda marxista que militó: su “izquierda” amena y rebosante de conquistas nuevas le hicieron hombre firme y en control, a la hechura de una época adversa y difícil donde,la guerra fría e invisible aplastaba individuos e ideales y –lo peor- reprimía atodo quien la vivió y la acogió; Ramón, entre los amotinados -intelectualidad al viento- trilló esos caminos con decisión… “La cabeza piensa donde los pies pisan”, proclamó el insigne por doquier; donde sea que anduvo y o educó, ya desde las aulas ya en trincheras. “¡Un día más, compañeros!”, se arengaba entonces y, el hombre se entregó a la lucha -que no le fue ajena-luchó por las libertades de asociación y por condiciones laborales dignas. No un ideólogo recalcitrante, desde arriba -nada de eso- fue líder de masas que andaba entre su gente, con el pueblo y para el pueblo. Así le definió su media naranja, Cantisano Rojas, y, más alto se le recuerda, a once años de su partida, luego de militar en la Línea Roja, en el Partido de los Trabajadores Dominicanos y -por convicciones- aceptó ser vicepresidente del Movimiento Patria para todos.

Dicho lo anterior, vale recalcar que Ramón Almánzar no tenía secretos, tenía la certeza de que es posible hacer política con ética en RD y en todo el mundo. Por eso, no lo define ni lo reduce un acto de quiebre, fue grande a pesar de las desigualdades sociales que combatió: las que patrocinaron los “enanos”, los pequeños en juicios y en humanismo de entonces; esos que Almanzar enfrentó inclinado al campo -por su oficio- su retórica le permitió estar al tanto de cómo es el hombre y la mujer de valía; los de a verdad.Entonces, por reivindicarlos luchó hasta el último de sus días de vida, pero, para que así conste y su legado no se pierda, tragado por la prisa o el olvido, la que fue su compañera de vida; María Josefina Cantisano Rojas -en familia- la esposa que al lado de semejante varón le sostuvo alto –útil– se apersonó,diligente (hará una semana) arribó a la Biblioteca Nacional Pedro Henrriguez Ureña y, para que el legado de su hombre jamás perezca, que a resguardo viva su memoria histórica; donó los libros de Ramón Almánzar a la Biblioteca Nacional donde, nuestro director, escritor Rafael Peralta Romero, agradeció yla distinguió junto a las damas que le acompañaban. ¡Bien que sí! Entre aplausos y encomios -en acto solemne- todos alegres, el personal acogió la donación porque: deber de la institución es velar por ese patrimonio y ponerlo al alcance de las próximas generaciones.

Enhorabuena, celebra el personal de la Biblioteca Nacional, hombres y mujeres destinados a cuidar -con entusiasmo- cada ejemplar, cada tomo de la biblioteca que fue de Ramón Almánzar, hombre de valía, de ideas, de letras y de bien que es y será faro y luz al entendimiento y al sentimiento que primó aquellos días convulsos cuando, las sinrazones primaron y quisieron, peroAlmanzar los enfrentó y los sometió a tiempo, para la honra y la gloria de la patria que es de todos y que el caballero mucho amó.

 

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