martes, 29 de septiembre de 2026
Santo Domingo: 28°C
La libertad de Prensa solo es posible en Regímenes democráticos
Actualidad Opinión

El uniforme del director de la Policía Nacional también comunica autoridad.

El uniforme del director de la Policía Nacional también comunica autoridad.
Redacción
  • Publishedseptiembre 29, 2026
Getting your Trinity Audio player ready...

 

La presencia del mayor general Ernesto Rodríguez García con sus insignias fortalece la imagen de mando, disciplina y cohesión institucional

Por Alex G. Olivence

Santo Domingo.— Qué bueno que el director general de la Policía Nacional, mayor general Ernesto Rafael Rodríguez García, vuelva a lucir públicamente el uniforme de la institución con las insignias correspondientes a su rango. Puede parecer un detalle de forma, pero en organismos sustentados en la disciplina, la jerarquía y la cadena de mando, la imagen también comunica.

El uniforme policial no es una simple vestimenta. Representa autoridad, pertenencia, responsabilidad y compromiso con el servicio. Las insignias tampoco son adornos: identifican el rango alcanzado y recuerdan el peso de las obligaciones asumidas.

El mando se siente, pero también debe verse. Los oficiales, alistados y demás integrantes de la Policía Nacional perciben la presencia de un director que se presenta como uno de los suyos, comparte sus símbolos y encarna la disciplina que exige.

La población también lo percibe. En momentos en que la seguridad ciudadana ocupa un lugar central entre las preocupaciones nacionales, una imagen de firmeza, orden y autoridad puede transmitir confianza. Y quienes desafían la ley igualmente observan las señales que ofrece el Estado: la coordinación de sus autoridades, la presencia de sus mandos y la determinación con que enfrentan el delito.

Rodríguez García advirtió recientemente que los delincuentes no impondrán su voluntad y reafirmó el compromiso de la institución con la protección de la ciudadanía. Su presencia uniformada guarda coherencia con ese mensaje: una Policía activa, organizada y consciente de su responsabilidad frente al país.

Ahora bien, el uniforme por sí solo no reduce la delincuencia. Su fuerza simbólica debe estar respaldada por resultados: más patrullaje preventivo, inteligencia efectiva, investigaciones rigurosas, respuestas rápidas, respeto al debido proceso y trato digno a la población.

Por eso, recuperar la imagen institucional del director general con uniforme e insignias constituye una decisión acertada. Fortalece el sentido de mando hacia dentro y proyecta autoridad hacia fuera.

El país necesita una Policía cercana al ciudadano, pero firme ante la delincuencia; respetuosa, pero decidida; moderna, pero orgullosa de sus símbolos. Cuando el liderazgo se muestra con claridad, los subalternos lo perciben, la sociedad lo reconoce y quienes pretenden alterar la paz pública también reciben el mensaje.

El mando se ejerce con acciones, pero su imagen también influye.

Spread the love

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *