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Era de protestas callejeras.

Era de protestas callejeras.
  • Publishedmayo 6, 2026
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Testigo del tiempo

J.C. Malone
      Cuando el presidente Luis Abinader suspendió las actividades mineras en San Juan de la Maguana, admitió una vez más que cede ante las protestas populares. No es la primera vez que el presidente retrocede ante los levanamientos populares contra sus propuestas políticas, hizo exactamente lo mismo cuando intentó imponer una reforma fiscal.

      La suspensión de las actividades mineras es otra gran victoria de una especie de democracia participativa dominicana, donde la voluntad popular impone las políticas del gobierno. El primer gran triunfo de las manifestaciones populares fue el 4% para la educación, se alcanzó, pero los gobiernos no usan esos fondos para mejorar la educación, los invierten en política.

      El segundo gran triunfo fue la Marcha Verde, que movilizó a millones contra la corrupción. En el gobierno de Abinader también hay actos de corrupción, sin muchas protestas. Torcerle el brazo al estamento político para que haga lo que el pueblo quiere es una muestra de democracia participativa. Abinader no pudo imponer su reforma fiscal, ni dañar las aguas de San Juan de la Maguana extrayendo oro, porque el pueblo se levantó contra ambas iniciativas.

      Es saludable que tengamos algo absoluta y transparentemente claro.

Estamos lidiando con políticos, ellos siempre tienen varias cartas debajo de las mangas, no importa si usan chaquetas o chacabanas. Y generalmente ellos nunca dicen la verdad, ni revelan sus verdaderas intenciones; siempre se benefician de toda crisis.

Cuando Abinader parecía retroceder, simultáneamente podría estar avanzando hacia un posible proyecto reeleccionista; nada debemos descartar. No seamos inocentes, Abinader le cumplirá a los accionistas de GoldQuest, tanto dominicanos como canadienses y estadounidenses. A esa gente, los políticos siempre le cumplen. 

Cumplir esos compromisos, quizá requiera otra  reelección, es posible.

El país puede oponerse si toma las calles, Abinader demostró que funciona, retrocedió dos veces en dos años, su cobardía populista revela su miedo.

El camino para alcanzarlo todo, incluyendo la seguridad pública, es tomando las calles, no necesitamos reinventar la rueda. Entramos a una nueva y peligrosa era de protestas callejeras.

 

 

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