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La hora de la unidad universitaria en la UASD.

La hora de la unidad universitaria en la UASD.
Redacción
  • Publishedjulio 4, 2026
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Por Ángel Ruiz Bazán

Las instituciones verdaderamente grandes no se definen por la intensidad de sus procesos electorales, sino por la capacidad que tienen de reencontrarse cuando las urnas han hablado. Esa es, precisamente, la prueba que hoy enfrenta la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

Acaba de concluir un proceso electoral que movilizó a la familia universitaria en torno a distintos proyectos y visiones sobre el presente y el futuro de la academia. Como ocurre en toda democracia auténtica, hubo debates, confrontación de ideas y una activa participación de profesores, estudiantes y servidores administrativos. Sin embargo, lo verdaderamente trascendente no fue quién obtuvo la victoria, sino la fortaleza institucional con la que salió la universidad al culminar la jornada.

La democracia universitaria volvió a demostrar su vigor. La UASD confirmó que posee la madurez suficiente para dirimir sus diferencias mediante el voto y el respeto a la voluntad de la mayoría. En ese contexto, adquieren especial significado las palabras del rector electo, doctor Jorge Salomón Asjana David, cuando afirma que en esta contienda no hubo vencedores ni vencidos, porque la única gran vencedora fue la propia Universidad Autónoma de Santo Domingo.

Esa reflexión trasciende el protocolo de una declaración de triunfo. Constituye una invitación a comprender que las campañas terminan donde comienza la responsabilidad de gobernar. Las diferencias que fueron legítimas durante el proceso electoral no pueden convertirse ahora en obstáculos para la construcción de una gestión participativa, incluyente y comprometida con el fortalecimiento institucional.

La universidad pública dominicana enfrenta retos de enorme magnitud. Vivimos tiempos en los que el conocimiento avanza con una rapidez sin precedentes; la inteligencia artificial transforma la enseñanza y la investigación; la digitalización redefine la gestión académica; y la sociedad exige instituciones cada vez más transparentes, eficientes y conectadas con los problemas nacionales.

Frente a ese panorama, la UASD no puede limitarse a administrar su prestigioso pasado. Está llamada a construir su futuro.

Durante la campaña electoral, Jorge Salomón Asjana David presentó una propuesta sustentada en la modernización administrativa, la transformación digital, el fortalecimiento institucional, la transparencia, la excelencia académica y el impulso decidido a la investigación científica. Más que una plataforma electoral, esos planteamientos representan una ruta para adecuar la universidad a las exigencias del siglo XXI.

Modernizar la gestión universitaria significa simplificar procesos, eliminar barreras burocráticas y colocar la tecnología al servicio de estudiantes, docentes y personal administrativo. Significa comprender que la eficiencia también constituye una forma de respeto hacia quienes diariamente hacen vida en la academia.

El fortalecimiento institucional implica, además, consolidar una cultura de planificación, evaluación permanente y rendición de cuentas. Las grandes universidades del mundo no solo se distinguen por su producción científica, sino también por la calidad de sus sistemas de gestión y por la confianza que generan en la sociedad.

Igualmente importante resulta la necesidad de fortalecer la investigación y la innovación. Una universidad que investiga no solo forma mejores profesionales; también produce conocimiento capaz de ofrecer respuestas a los problemas económicos, sociales, ambientales y culturales del país.

La UASD posee una responsabilidad histórica que trasciende la formación de recursos humanos. Desde su fundación ha sido conciencia crítica de la nación, espacio de pensamiento libre y escenario donde se han debatido las grandes transformaciones de la República Dominicana. Ese papel debe preservarse y fortalecerse.

La nueva etapa exige diálogo permanente, capacidad para escuchar y, sobre todo, voluntad para construir consensos. Gobernar una universidad con la diversidad de la UASD supone comprender que todas las voces merecen ser escuchadas y que el éxito de una gestión dependerá de la participación activa de todos sus sectores.

La sociedad dominicana observa con atención y espera una universidad cada vez más moderna, más eficiente, más transparente y más comprometida con el desarrollo nacional. Espera una institución capaz de liderar los grandes debates sobre educación, ciencia, tecnología, cultura y desarrollo sostenible.

Las elecciones ya forman parte de la historia reciente. Ahora comienza la etapa verdaderamente decisiva: la del trabajo cotidiano, el cumplimiento de los compromisos asumidos y la construcción de una universidad preparada para responder a los desafíos del presente y del porvenir.

En definitiva, el mensaje del rector electo Jorge Salomón Asjana David invita a comprender que la victoria más importante no pertenece a una persona ni a un equipo de gestión. Pertenece a la Universidad Autónoma de Santo Domingo, cuya grandeza siempre ha descansado en la capacidad de sus hombres y mujeres para anteponer los intereses de la institución a cualquier diferencia circunstancial.

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