“Bebidas alcohólicas que envenenan  la vida.Pero aún la fabricación continúa …“

No sé si estará sobrando la advertencia. Pero la voy a hacer.

No beban alcohol de procedencia que no sea muy bien reconocida, aunque supuestamente tenga sellos y precintos de garantía y de originalidad.

Y mucho menos lo hagan con «tragos,a granel».

La falsificación de todos los tipos de rones y marcas ha llegado a la máxima criminalidad. En las últimas semanas esas porquerías están matando más gente que la Covid-19.

Y ahora uno se puede remontar a todas esas muertes raras que ocurrieron en varios hoteles de centros turísticos.

Ahora también pensamos en el joven venezolano que tienen un tours a la isla Saona y los operadores del viaje le brindaron tragos supuestamente de un ron criollo, y eso, según se ha dicho, fue lo que lo llevó casi a la muerte, encontrándose actualmente como un vegetal.

Ahora vendrá ( o ya comenzó) una avalancha de propaganda de parte de las licoreras, que han visto disminuir sus ventas de manera estrepitosa.

Ahora, las principales marcas, como el gigante de Puerto Plata, tratarán no sólo de recuperar el terreno perdido y empujar al desmantelamiento y confiscación de las fábricas clandestinas de muertes, sino que tratarán de aplastar a las fábricas tradicionales de Pitrinche, Triculi, Cleren y otras vainas de esas.

De paso, también, las grandes licoreras van a tener una forma rispida de competencia con otras marcas de fabricación legal.

De tal manera, que veremos decenas de videos, de artículos, slogans y opiniones de «expertos y respetables personajes».

Muchos millones de pesos rodarán para eso. Se trata del mercado, amigos y amigas, el mercado.

Muchos de ustedes no lo recuerdan, y no pueden recordarlo, pues algunos nacieron mucho después. Pero ahora las grandes licoreras se buscarán un Chapulín o unos Chapulines que van a salir a certificar cuál es el ron y los licores que no están alterados, como sucedió en una ocasión con la carne de pollo.

Sucede que frente al auge del consumo de carne de pollos «gringos», los fabricantes de embutidos, y en general de otras carnes, las industrias cárnicas y los proveedores grandes arremetieron contra los «polleros».

Dijeron que la carne de pollo creaba problemas, principalmente el afeminamiento de los hombres». Decían que los hombres que comían carne de pollo se tornaban homosexuales.


Bueno, pues la venta de carne de pollo bajo estrepitosamente.

Los polleros se defendieron. Encontraron un padrino creíble. El profesor Juan Bosch desmintió que el consumo de pollos provocara la en los hombres.Entonces comenzó a subir la venta de carne de «pollos gringos» o » de granja».

La diferencia es que aquello no era cierto, pese a todas las hormonas y otras porquerías que usan en esas «fábricas» de pollos en menos de 45 días, mientras ahora lo del ron adulterado no es un cuento de camino. Eso mata, y mata rápido.

Unos años después del asunto de los pollos «gringos», los polleros se la desquitaban. Pusieron a rodar la afirmación, y hasta presentaron casos reales o supuestos, en los que burros y caballos eran matados y convertidos en embutidos diversos. Repugnancia y asco. Se cayó estrepitosamente la venta de carne, principalmente la de res.
El mercado. El mercado. La competencia.

La diferencia es que aún si hubiese sido cierto, la carne de burro y de caballo por sí mismas no matan a los humanos.

Pero esas porquerías de ron sí matan. Y rápido.

Luego han aparecido muchas cosas propias de la competencia. Cosas del mercado. Tales son los casos de la carne de perro, por chivo, o el arroz «plástico». Cosas del mercado.

Pero eso no mata, en el primer caso, y en el segundo matará » a plazos», no enseguida.

Sin embargo ese «ron» hecho con metanol y otras sustancias letales sí que mata, y rápido. No beban esas cosas raras. Desconfíen.

El metanol es sumamente peligroso. Se usa como aditivo de los combustibles, así como base para el formol y sustancias de esas utilizadas para destapar cañerías, inodoros, lavamanos, etcétera.

Los biólogos, los médicos, los químicos y otros profesionales que trabajan en ciertos tipos de laboratorios sabemos lo que puede hacer el metanol, el formol…

Para preservar los cadáveres en las morgues y en los institutos de anatomía se utiliza formol.

En Botánica usamos una mezcla denominada FAAA (Formol, Alcohol y Ácido Acetico) para preservar flores, frutos y otras partes de las plantas.

De tal manera, que ya podemos tener una idea de lo que esa bebida hecha con esas porquerías pueden causar.

Por ello se dice que algunos afectados, en su agonía de muerte, piden desesperadamente agua para tomar, y también que se la tiren en el cuerpo. Se están quemando por dentro.

Cero bebida de esa porquería. Cero bebida de cosas raras. Es.mi recomendación.

B. Peguero.
19-05-2021.

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