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La UASD del Futuro: Más Presente, Más Humana, Más Cercana.

La UASD del Futuro: Más Presente, Más Humana, Más Cercana.
Redacción
  • Publishedjunio 3, 2026
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Por: Ángel Ruiz-Bazán

Jorge Salomón Asjana David conversaba sobre la Universidad Autónoma de Santo Domingo y el compromiso que esta debe mantener con la sociedad dominicana. Era una conversación serena, cargada de ideas, preguntas y reflexiones sobre el presente y el futuro de la academia estatal.

—La UASD ha sido siempre una institución al servicio del pueblo, pero creo que ha llegado el momento de fortalecer aún más ese vínculo.

La conversación se detuvo por unos instantes. Ambos parecían medir el peso de aquellas palabras.

—¿Y cómo lograrlo? —preguntó finalmente uno de ellos.

—Acercándonos más a las comunidades. La universidad no puede limitarse a recibir estudiantes en sus aulas; debe estar presente donde están las necesidades de la gente.

—¿Crees que realmente hemos aprovechado todo el potencial que tiene la UASD para impactar a la sociedad?

La pregunta quedó suspendida en el aire.

—No del todo. Hemos hecho aportes importantes, pero podemos hacer mucho más. Imagino una UASD llevando jornadas de salud a los barrios y campos, ofreciendo consultas, orientaciones preventivas y programas de promoción de una vida saludable. Una universidad que utilice su conocimiento para mejorar directamente la calidad de vida de las personas.

—Una universidad presente allí donde la gente enfrenta sus mayores desafíos.

—Exactamente.

Nuevamente hicieron una pausa. La magnitud de la tarea parecía invitarlos a la reflexión.

—Pero no basta con eso —continuó uno de ellos.

—Claro que no. También debemos crear más oportunidades de formación para quienes no han podido acceder a una carrera universitaria. Cursos técnicos, talleres ocupacionales, capacitación para el empleo y el emprendimiento. La educación debe convertirse en una herramienta de transformación para todos.

—¿Y qué ocurriría si lográramos llevar esos programas a cada comunidad del país?

—Estaríamos creando oportunidades reales de progreso. Estaríamos ayudando a que miles de personas encuentren nuevas posibilidades para mejorar sus vidas.

Por unos segundos guardaron silencio.

—Hay algo más que me preocupa.

—¿Qué es?

—Que muchas veces diseñamos programas sin escuchar suficientemente a las comunidades.

—Tienes razón. Debemos escuchar más.

—Escuchar antes de actuar. Escuchar antes de planificar. Escuchar antes de decidir.

—Porque cada región tiene necesidades diferentes.

—Así es. Hay lugares donde se requieren profesionales en tecnología; otros necesitan especialistas en turismo, agricultura, salud o gestión ambiental. La universidad debe responder a esas realidades y convertirse en un verdadero motor del desarrollo local y nacional.

—Entonces, ¿la academia debe adaptarse a las necesidades del país?

—No solo adaptarse. También anticiparse a ellas y ayudar a construir las soluciones.

La conversación volvió a detenerse brevemente.

—¿Y qué pasa con los jóvenes? —preguntó uno de ellos.

La interrogante pareció cobrar una importancia especial.

—Debemos acercarlos a la universidad desde temprano. Muchos estudiantes de escuelas y liceos ven la educación superior como algo lejano. Necesitamos abrirles las puertas de la UASD, invitarlos a conocer nuestros laboratorios, bibliotecas, actividades culturales, deportivas y científicas.

—Que puedan descubrir que este también es su espacio.

—Que sientan que la universidad les pertenece.

—Y que comprendan que sus sueños pueden hacerse realidad aquí.

—Exactamente. Cuando un joven descubre una oportunidad educativa, también descubre una nueva manera de imaginar su futuro.

La conversación se acercaba a su final, pero las ideas continuaban fluyendo.

—En definitiva, la UASD debe ser una institución cada vez más presente en la vida de la gente.

—Una universidad que enseñe, investigue y sirva; una universidad de todos y para todos.

—Una universidad que escuche las necesidades de las comunidades.

—Una universidad que contribuya a resolver problemas concretos y a generar oportunidades para todos.

Ambos quedaron pensativos durante unos momentos.

—Porque mientras más cerca esté la UASD del pueblo dominicano, más grande será su aporte al país.

—Y porque la universidad del Estado no debe ser solamente un centro de enseñanza.

—Debe ser una aliada permanente de las comunidades.

—Una promotora del desarrollo.

—Y una fuente de esperanza para las presentes y futuras generaciones.

La conversación terminó, pero la reflexión permaneció abierta. Ambos coincidían en una misma convicción: la UASD del futuro será más fuerte en la medida en que esté más cerca de la gente, más comprometida con las comunidades y más vinculada al desarrollo de toda la nación dominicana.

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