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Las palabras del crítico literario Bruno Rosario Candelie

Las palabras del crítico literario Bruno Rosario Candelie
Redacción
  • Publishedmarzo 10, 2026
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Con sumo placer compartimos con los lectores de esta columna las generosas palabras del Dr. Bruno Rosario Candelier, Director de la Academia Dominicana de la Lengua y Presidente del Ateneo Insular, pronunciadas la noche del 5 de marzo de 2026 en el acto de puesta en circulación de la tercera edición de nuestro libro Visión de Eugenio María de Hostos sobre los Padres de la patria dominicana (2013, 2021, 2026) en el Teatro Don Bosco de la ciudad de Moca.Esa actividad fue coauspiciada por la Alcaldía de Moca y el Ateneo Insular bajo la coordinación del intelectual y teólogo Luis Quezada, Miembro Correspondiente de dicha Academia y Asesor Cultural del honorable Alcalde de esa histórica comunidad cibaeña, Dr. Miguel Guarocuya Cabral, un ejemplar funcionario público identificado con la difusión cultural en su pueblo, cuyo espíritu de solidaridad nos obliga a recordar al Cayo Mecenas de la antigua Roma.

Foto de Bruno en acto de Miguel (5-3-26)

A continuación, el discurso del reputado hombre de letras Rosario Candelier:

MIGUEL COLLADO, EDUCADOR, BIBLIÓGRAFO Y POETA

Dr. Bruno Rosario Candelier

Miguel Collado es uno de los intelectuales más importantes de la República Dominicana: cultor ejemplar de la palabra, estudioso de la literatura, historiador bibliográfico en cuya creación se refleja al poeta amante de las letras y, sobre todo, al valioso promotor de las letras dominicanas.

En esta breve presentación de Miguel Collado quiero consignar que el distinguido académico parece vivir poéticamente el mundo, y ya dijo Martín Heidegger que vivir poéticamente el mundo es vivirlo como lo vivían los antiguos contemplativos en comunión con la naturaleza, mediante una contemplación de lo viviente y, en tal virtud, podían entender la naturaleza de las cosas, ponderar el sentido de la creación y testimoniar sus intuiciones y vivencias a la luz de la realidad.

Miguel Collado tuvo la fortuna, cuando era un jovenzuelo, de vivir en el municipio de Jánico, donde estuvo en contacto con la naturaleza y allí disfrutó del encanto de la paz idílica y bucólica en aquel ambiente paradisíaco como suelen ser los ámbitos serranos, y esa vivencia le permitió desarrollar su vocación poética, porque él es también poeta. 

Portada libro VISION DE HOSTOS (jpg)

Esas vivencias le permitieron desarrollar su valoración del mundo porque él exalta la naturaleza y la vive en su sentido prístino. Esa experiencia también le facilitó entender lo que es la palabra, lo que podemos hacer mediante la palabra y, sobre todo, valorar el acto de la creación verbal. Como intelectual, crítico y poeta, Miguel Collado valora la creación, estudia la palabra, pondera la historia y promueve la literatura y, en tal virtud, escribe para edificar. Quien escribe para orientar y edificar es porque tiene una vocación de enseñanza, es decir, una sensibilidad de maestro, y en tal virtud quiero ponderar la condición de maestro porque estamos presentando un libro suyo vinculado al primer gran maestro que conoció la República Dominicana como fue Eugenio María de Hostos. Y en su libro Visión de Eugenio María de Hostos sobre los Padres de la Patria dominicana (Santo Domingo, CEDEH, 2026) Miguel Collado presenta la opinión del pensador boricua sobre los patriotas fundadores de la República Dominicana y, desde luego, también pondera la valoración de Hostos como intelectual y educador, porque Miguel Collado es en este momento el gran promotor del educador puertorriqueño.

En este acto dedicado a Miguel Collado quiero subrayar el aporte de nuestro grandioso bibliógrafo a favor del estudio, el cultivo y la promoción de la literatura dominicana. Y, como Hostos, Miguel Collado vive el sentido de patria; como Hostos, valora el poder de la educación; y como Hostos, ama a nuestro país y exalta a los grandes pensadores entre los cuales el primero entre nosotros fue Eugenio María de Hostos, que le tocó vivir en nuestro país durante una de las etapas más deprimentes por las condiciones materiales caracterizadas por ignorancia, atraso y miseria, y esas condiciones materiales y culturales estimularon la vocación educativa de Hostos, quien trató de sacarnos del atraso en que vivíamos obviando la opción por las luchas montoneras cuando entonces nuestros jóvenes se iban a la manigua a pelear en enfrentamientos estériles, y en lugar de dedicarse al cultivo de la inteligencia y al trabajo productivo para conseguir el progreso y vivir con decencia y dignidad, se dedicaban a guerrear entre sí en la etapa marcada por la lucha montonera, que diezmó a nuestro país, y entonces Hostos contribuyó a iniciar el despegue mediante la educación, como lo hizo con Salomé Ureña, a quien ayudó en su labor educativa, patriótica y cultural.

Pues bien, Miguel Collado resalta cómo el atraso material, intelectual y educativo inspiró a Hostos a luchar por nuestro país, porque Hostos tenía un ideal, un ideal de transformación, de desarrollo y creación, y vivía el sentido de la sabiduría, y tenía una vocación de servicio para crear y enseñar, para valorar y transformar, razón por la cual Miguel Collado es un abanderado de Hostos y un promotor del arte de la creación, un estudioso de la historia y la cultura, un entusiasta de la sabiduría y el ideal de superación, como lo revela este fragmento de su poesía titulada «Cualquier hombre de la tierra»:

Cualquier hombre de la tierra

puede descubrir el camino,

la verdad y la vida,

y hacerse vida,

verdad y camino.

Cualquier hombre de la tierra

amaría una flor, odiaría un fusil

o mataría una bala

si solo viera en la guerra

un recurso de matar.

Cualquier hombre de la tierra

podría convertir la sombra en luz,

en un anaranjado amanecer de futuro

o en una gota de lágrima azucarada. *

_____

* En: Miguel Collado. El viento y yo: poemas.  Santo Domingo: Biblioteca Nacional, 1986. Pág. 18. (Colección Orfeo).

 

«FUENTE :EL NUEVO DIARIO»

 

Nota:»La Prensa Tras La Verdad.Se reserva el derecho de publicar trabajos de Opinión u otras categorías, con errores de sintaxis/redacción. Como también no somos responsables de los conceptos emitidos por su autor

 

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